Enfrenta Sarkozy una ola de huelgas
-
Europa comenzó a cobrar la "tasa Shein" para frenar la llegada de productos baratos de China
-
Una explosión frente al Palacio de Justicia de Damasco dejó al menos nueve muertos y 22 heridos en Siria
Frente a esta movilización, el gobierno señaló su determinación que funda sobre el hecho de que 68% de los franceses se opone a estas huelgas, según lo indicó un reciente sondeo de opinión.
El viernes, el presidente Sarkozy insistió en que irá «hasta el fin» de su reforma sobre los regímenes especiales.
«Nadie podía pensar que la reforma de los regímenes especiales se haría fácilmente», comentó de su lado el primer ministro François Fillon.
El proyecto del gobierno significa nivelar a partir del año que viene los regímenes jubilatorios especiales con el de los empleados públicos, prolongando el tiempo de aportes de 37,5 a 40 años para recibir una pensión completa.
Estos regímenes conciernen a 500.000 trabajadores (y 1,1 millón de jubilados) frente a unos 18 millones de asalariados del sector privado, y permiten en ciertos casos jubilarse a partir de los 50 años y en condiciones ventajosas.
Pero el malestar existe también entre los empleados públicos, en particular en el sector docente, cuyos principales sindicatos llamaron a la huelga para el 20 de noviembre. Ese malestar cobró más fuerza aún con la supresión de 22.900 puestos de trabajo a partir de 2008.
Francia cuenta con 5,2 millones de empleados estatales, es decir, un quinto de la población activa asalariada.
Otro de los frentes de esta protesta social, y no el menos conflictivo, es el de los estudiantes, que desde hace unos días han multiplicado los bloqueos de universidades para protestar contra una ley sobre la autonomía presupuestaria de esas casas de estudio.
El domingo, una coordinación nacional de estudiantes que se opone a la ley llamó a bloquear hoy martes las vías férreas en las estaciones, uniéndose a las huelgas de hoy y del 20 de noviembre en «una convergencia de las luchas» contra el gobierno.
La semana pasada, Sarkozy debió enfrentar a los pescadores para desactivar un movimiento anunciando medidas para contener la inflación de los precios del petróleo.
Según un sondeo publicado el viernes, el poder adquisitivo sigue siendo la principal preocupación de los franceses, y 71% considera que las medidas adoptadas por el gobierno «no son eficaces».
Sin embargo, a pesar de estar bajando, el índice de popularidad sigue siendo positivo para Sarkozy, que prometió que tomaría « iniciativas» en favor del poder adquisitivo.
Según un sondeo publicado ayer por el diario «Libération», la aprobación a Sarkozy cayó 7 puntos a 54%, y la del premier Fillon, 4 puntos a 47%.
Según el estudio, Sarkozy y Fillon perdieron en total 12 puntos de popularidad cada uno desde mediados de setiembre.
El porcentaje de opiniones negativas de Sarkozy pasó, en tanto, de 35 a 40%, mientras que las de Fillon permanecen estables a 43%.



