9 de junio 2006 - 00:00

Es poco probable que la violencia disminuya

Washington - La muerte de Abu Mussab al-Zarqawi es una victoria psicológica para los gobiernos de EE.UU. e Irak, pero su falta de triunfalismo al anunciarla revela el temor de que no signifique la reducción de la violencia, según los expertos.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, no dijo ayer que su captura sea un «punto de inflexión», como calificó la transferencia de soberanía a los iraquíes en 2004, las elecciones de 2005 o la reciente formación de un nuevo gobierno. En cambio, adoptó un tono más cauto. «Al-Zarqawi está muerto, pero la misión difícil y necesaria en Irak continúa. Podemos esperar que los terroristas e insurgentes seguirán sin él», dijo Bush en la Rosaleda de la Casa Blanca. Así ocurrió con la captura del ex dictador Saddam Hussein, en diciembre de 2003, que no produjo una reducción en la violencia en el país.

Como presunto líder de la filial de Al-Qaeda en Irak, Al-Zarqawi era la cara más pública de una insurgencia muy heterogénea, compuesta por grupos con independencia operativa y metas ideológicas diversas.

«La mayoría de la insurgencia no se verá afectada, porque Al-Qaeda es un cuadro muy visible y brutal dentro de un grupo mucho mayor de movimientos insurgentes diferentes», predijo Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Louay Bahry, ex profesor de la Universidad de Bagdad, alertó de que los camaradas de Al-Zarqawi «podrían llevar a cabo algún acto espectacular de terrorismo como represalia, en Irak o en Jordania».

  • Inyección mortal

    A corto plazo, sin embargo, los expertos consultados creen que su desaparición dará un inyección de moral a las tropas de EE.UU. y de Irak, en un momento en el que los titulares de la prensa se han centrado en la supuesta matanza de civiles a manos de marines en Hadiza y el retraso en la puesta en marcha de un gabinete de gobierno en Bagdad.

    «Esto dará un importante impulso psicológicopara ambos gobiernos», dijo David Newton, que fue embajador de EE.UU. en Irak en los años 80 y quien recordó que no ha habido noticias positivas en ese país desde las elecciones, celebradas en diciembre último.

    Bahry afirmó que se trata de una «victoria doble», pues el primer ministro iraquí, Nur al-Maliki, también anunció ayer el nombramiento de los titulares de Interior, Defensa y Seguridad Nacional, cargos que se habían disputado diversas fuerzas políticas durante meses. Con ello se completó el primer gobierno estable de Irak tras la invasión, en abril de 2003.

    Los expertos insistieron, no obstante, en que se desconoce si estas dos buenas noticias tendrán un impacto duradero en la disminución de la violencia.

  • Discrepancias

    En su intervención, Bush describió la muertede Al-Zarqawi como «un golpe grave a Al-Qaeda» y «una victoria en la guerra mundial contra el terrorismo». Sin embargo, no todos comparten esta visión.

    «No creo que tenga mucho impacto en la guerra contra el terrorismo. Yo no creo que el conflicto en Irak sea parte de la guerra contra el terrorismo», dijo Newton, quien de 1998 a 2004 fue director de la radio Irak Libre, financiada por EE.UU.

    «Al-Zarqawi era importante en Irak, pero no tenía la relevancia en el terrorismo internacional de Osama bin Laden o de (su lugarteniente Ayman) Al-Zawahiri», afirmó, por su parte, Bahry.

    De hecho, la estrella de Al-Zarqawi había perdido parte de su brillo incluso en Irak.

    Aunque el nivel de violencia no ha disminuido en los últimos meses, sí lo han hecho los atentados suicidas, lo que Newton achaca a los problemas de Al-Zarqawi para reclutar a extranjeros dispuestos a inmolarse.

    La escasez de combatientes extranjeros le había hecho depender cada vez más de los iraquíes, menos proclives a dar su vida por la causa del islamismo. Este puede haber sido su error fatal, pues ha facilitado la infiltración de su organización por las fuerzas de seguridad de EE.UU., Irak y Jordania, según el ex embajador.
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