6 de mayo 2003 - 00:00

Escándalo en Italia por denuncias de corrupción

Roma y Bruselas (ASN, AFP, Reuters) - Los procesos por corrupción que afronta el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, provocaron un revuelo ayer en Europa, ante las acusaciones que realizó el mandatario sobre el jefe de la Comisión Europea, Romano Prodi, por su papel en el escándalo que lo involucra. Aparecen así salpicados por sospechas de corrupción los dos políticos más importantes de Italia, lo que abre interrogantes sobre el alcance de la depuración de la clase política en Italia emprendido entre los '80 y '90.

El multimillonario primer ministro, quien asegura que es víctima de una cacería de brujas motivada por razones políticas, dijo al tribunal que actuó a favor de los intereses del Estado en la privatización de una empresa gubernamental en 1985. Esa privatización originó acusaciones de ofrecer supuestos sobornos. Es la primera vez que un primer ministro en funciones aparece en el banquillo de los acusados en Italia.

Berlusconi, junto con otras cuatro personas, está acusado de sobornar a varios jueces para que éstos evitaran que la empresa estatal de alimentos SME fuera vendida a un competidor.


SME era dirigido por el consorcio estatal Institución para la Reconstrucción de Italia (IRI), que era dirigido en ese momento por Prodi, antes de que éste se convirtiera en primer ministro italiano de una coalición de centroizquierda.


Berlusconi dijo que Prodi, para vender la empresa estatal, había llegado a un acuerdo secreto con un grupo alimentario dirigido por el industrial de tendencia izquierdista Carlo De Benedetti, ignorando a la junta directiva de IRI.

«Es un escándalo que la junta directiva de IRI no haya sabido nada de ese acuerdo», dijo Berlusconi durante su comparecencia, y afirmó que el acuerdo fue «un regalo» para De Benedetti.

Prodi es ahora presidente de la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, y se piensa que está listo para regresar a la arena política italiana, encabezando el grupo de centroizquierda que se opone a Berlusconi. A raíz de los dichos de Berlusconi, podría ser citado a declarar el ex primer ministro Giuliano Amato, quien siguió de cerca en su momento la privatización.

El plan original de vender SME a un consorcio encabezado por el grupo alimentario Bui-toni fue desechado por el gobierno en medio de disputas porque el precio de 230 millones de dólares que se había pactado era demasiado bajo. De Benedetti fue a la Justicia para exigir que el acuerdo original fuera respetado, pero su apelación fue rechazada por un juez que ahora está acusado de aceptar sobornos para frenar la apelación.

Hablando en un tribunal atiborrado de periodistas, fotógrafos y políticos, Berlusconi dijo que el ex primer ministro socialista
Bettino Craxi le pidió a él que hiciera una oferta para comprar SME, para evitar «regalarlo» a De Benedetti.

Al final, la empresa estatal de alimentos SME se dividió en dos unidades y se vendió a un precio más elevado que el que había ofrecido De Benedetti. Prodi emitió un comunicado respondiendo las acusaciones: «Creo que aquellos que detentan responsabilidades públicas tienen el deber de rendir cuentas plena y públicamente de sus actos», y publicó un detalle de sus actuaciones en el IRI en la página de la Comisión Europea.

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