Una tercera reforma de la ley de extranjería, que supone un endurecimiento para la regularización de inmigrantes en España, fue aprobada hoy en el Congreso de los Diputados, por primera vez con el amplio apoyo de los socialistas y los legisladores del gobernante Partido Popular (PP) de José María Aznar.
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La votación de la reforma de la ley, que ahora deberá pasar por el Senado, fue aprobada por 254 votos a favor, 14 en contra y 12 abstenciones.
El PP, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Coalición Canaria (CC), alcanzaron un acuerdo para aprobar la reforma, que elimina la posibilidad de la reagrupación familiar en cadena y establece diversas medidas para luchar contra la inmigración ilegal.
Por su parte, los nacionalistas catalanes de Convergencia i Unió (CiU) se abstuvieron en la votación, no por el contenido de las medidas, sino porque la nueva ley no da a las comunidades autónomas la competencia que ese partido cree necesarias en la gestión de los flujos migratorios.
Por su parte, el resto de las fuerzas políticas votó en contra.
Entre otras cuestiones, en el trámite parlamentario se agregó la posibilidad de que los inmigrantes obtengan visas de tres meses para la búsqueda de empleo y se flexibilizó la obtención de permisos para personas que sufran violencia doméstica.
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