Madrid (EFE) - El Gobierno español elaboró un protocolo de seguridad del que puedan hacer uso los agentes encargados de repatriar inmigrantes ilegales con las normas para efectuar este procedimiento y con medidas como la utilización de chalecos de fuerza y cascos para evitar que los repatriados se autolesionen.
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De acuerdo con este nuevo régimen, el jefe operativo de las repatriaciones es el responsable de valorar la posibilidad de utilizar elementos de contención, como lazos de seguridad, cascos, prendas inmovilizadoras homologadas, esposas o similares.
Así, los repatriados que se resistan podrán ser inmovilizados con medios que «no pongan en peligro su dignidad e integridad física».
Según el diario «El País», que tuvo acceso a los detalles de este plan del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, las autoridades no podrán, por ejemplo, drogarlo ni hacer uso de medidas coercitivas que puedan comprometer «las funciones vitales del repatriado».
Propósito
El objetivo -dice el periódico- es evitar casos como el de Osamuyia Aikpitanhi, que en junio falleció maniatadoy amordazado en un vuelo de repatriación. El protocolo lleva meses elaborándose para unificar las dos directivas del Consejo de Europa y las disposiciones españolas que hasta ahora se aplicaban.
«La norma es cada vez más necesaria por el aumento del número de expulsiones. Este año han sido repatriados 4.630 sin papeles en 123 aviones fletados al efecto, mientras que 3.900 fueron devueltos en vuelos comerciales», explicó «El País».
La responsable del departamento de campañas e investigación de Amnistía Internacional (AI), Eva Suárez Llanos, lamentó ayer que el nuevo protocolo no incluya recomendaciones del comisario europeo de derechos humanos, como la prohibición de usar cinta adhesiva durante los traslados o cualquier otro método susceptible de causar asfixia o sofocación, como mordazas, cascos o cojines.
Según el diario, antes de iniciarse el vuelo, se advertirá a los expulsados que el resistirse no va a suponer la cancelación del viaje, pero que en el caso de que intenten ponerse violentos ya dentro del avión, «podrán ser inmovilizados por medios que no pongan en riesgo su integridad física ni comprometan sus funciones vitales» mediante cascos de seguridad y cinturones y prendas inmovilizadoras».
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