23 de enero 2003 - 00:00

Estados Unidos analiza restricciones al aborto

Washington (EFE) - Treinta años después de que el Tribunal Supremo legalizara el aborto en EE.UU., el movimiento «provida» pone sus esperanzas en que el Congreso, en manos republicanas, imponga mayores restricciones a esta práctica. Sin embargo, las organizaciones que defienden el derecho reproductivo de la mujer insisten, con igual vehemencia, en que lucharán, «barrio por barrio», contra la «guerra» que creen ha desatado el gobierno estadounidense contra las mujeres.

La polémica sobre el aborto mantiene dividida a la nación desde que una decisión del Tribunal Supremo -conocida como «Roe contra Wade»- legalizó el aborto en EE.UU., en una sentencia que cumplió ayer su trigésimo aniversario.

El presidente George W. Bush, contrario al aborto, instó ayer a los estadounidenses a que «protejan la vida de inocentes que aún no han nacido», a la vez que pidió que el Congreso apruebe leyes en contra de la clonación humana y la interrupción del embarazo en los últimos seis meses de gestación.

Al dirigirse por vía telefónica a la concentración de miles de activistas «pro vida» en Washington, Bush aseguró que su gobierno continuará apoyando medidas en contra del aborto y el uso de embriones para investigaciones con células madre.

También se opondrá a la utilización de fondos federales para promover programas internacionales de planificación familiar que incluyan el aborto.

•Protección

Tras la victoria electoral republicana en noviembre pasado, el movimiento «pro vida», que incluye a grupos como el Comité Nacional por el Derecho a la Vida (NRLC), ha logrado poner a la defensiva a las organizaciones que apoyan el derecho constitucional al aborto. «La decisión del Supremo ha permitido que se hayan practicado más de 42 millones de abortos en este país y queremos proteger a los más vulnerables», dijo Raimundo Rojas, portavoz hispano de NRLC.

El movimiento antiaborto ha acomodado su estrategia a la realidad política del país, ya que las encuestas demuestran que la mayoría de los estadounidenses apoya restricciones al aborto, pero no su abolición.

Aunque el aborto es legal en todo el país y
su costo ha disminuido a un promedio de 372 dólares, el acceso a las clínicas y médicos que lo practican depende de la región geográfica y de las leyes en cada estado.

Entre los objetivos de los militantes antiaborto figuran la aprobación de leyes que prohíban la clonación humana, el aborto a partir de las 13 semanas de gestación y la penalización de crímenes contra embarazadas.

También quieren mayores restricciones a la cobertura médica del aborto, en momentos en que decenas de estados ya prohíben el uso de fondos federales para que las mujeres pobres terminen su embarazo. En cambio, los grupos defensores de la libertad de opción de la mujer, como NARAL Pro-Choice America, han prometido una lucha sin cuartel contra las acciones que ha tomado el gobierno para socavar, poco a poco, los derechos reproductivos de la mujer.

«Afrontamos una difícil batalla, porque tenemos un Congreso y una Casa Blanca en contra de los derechos básicos de la mujer, por eso estamos movilizando a nuestras bases, barrio por barrio, mediante campañas para educar al público sobre la erosión de esos derechos», afirmó
Sara Love, subdirectora legal de NARAL. «No le corresponde al gobierno dictar leyes en contra del aborto sino más bien asegurarse de que esta práctica se mantenga legal y segura porque, de lo contrario, sólo volverá a la clandestinidad», agregó. Según Love, desde 1995, los estados han aprobado 335 restricciones al aborto, como el consentimiento de los padres en caso de menores, y períodos de espera y limitaciones para las clínicas que lo practican.

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