Evo sueña con ser potencia nuclear influido por el mandatario iraní
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nuclear
El indígena
boliviano Evo
Morales y el
ultraislamista
iraní Mahmud
Ahmadinejad
compartieron
ayer balcón
en el palacio
de gobierno
de La Paz. El
polémico
visitante
agradeció a
Dios la
amistad
entre dos
pueblos que
calificó como
«hermanos».
«Para garantizar y profundizar la continuidad de la cooperación se acordó elaborar un plan de cooperación industrial de cinco años por un monto de 1.000 millones de dólares a cargo de una comisión técnica bilateral», indicaron.
Otro de los miedos de la oposición es la posibilidad de que Morales ofrezca una explotación conjunta de uranio en territorio de Bolivia, lo que convertiría a este país en proveedor de un plan nuclear sospechado por el mundo de perseguir fines agresivos. Irán se niega a acatar dos resoluciones del Consejo de Seguridad de ONU que lo conminan a renunciar a su programa de enriquecimiento de uranio, que el presidente ha señalado tiene fines civiles y pacíficos.
Ayer un portavoz del presidente francés Nicolas Sarkozy, David Martinon, señaló que Francia «no cree» a Ahmadinejad cuando afirma que las actividades nucleares iraníes son pacíficas. «Todo el mundo sabe que ese programa tiene propósitos militares», declaró en la misma línea que Washington. El sábado el embajador de EE.UU en La Paz, Philip Goldberg, se reunió con Morales y le reiteró la política oficial de Washington de condenar el programa nuclear de Teherán.
«El mundo entero va a ver que la simpatía que podía haber tenido por un presidente indígena se va por la borda porque se está apañando, recibiendo y abrazando al presidente de un régimen que es una amenaza nuclear», dijo el ex presidente y cabeza visible de la oposición, Jorge Quiroga. El miércoles el diputado Arturo Murillo, y el senador Fernando Rodríguez, ambos opositores, habían anunciado que desde el Congreso bloquearán los acuerdos binacionales si éstos incluyen menciones sobre la explotación de uranio, que Bolivia posee al sur de su territorio. Murillo afirmó que «a nosotros nadie nos asegura que el uranio boliviano sea utilizado en fines benéficos, así que no podemos correr riesgos».


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