Ex hombre fuerte de Lula perdería banca de diputado
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que sacude a Brasil: el diputado Roberto Jefferson, el «hombre bomba» que destapó
el caso; y el publicitario Marcos Valério.
Marcos Valério de Souza acudió ante una Comisión Parlamentaria (CPI) que investiga supuestos sobornos pagados a decenas de legisladores por el Partido de los Trabajadores (PT) y confirmó que el dinero que usaba esa formación socialista salía de sus cuentas bancarias. Reiteró que ese dinero era producto de préstamos obtenidos en bancos privados en favor del PT, avalados por los millonarios contratos de sus agencias con empresas y organismos del Estado.
Las operaciones de financiación ilegal de campañas habían sido admitidas por Valério en otras declaraciones, pero el publicista aportó ayer un dato nuevo y relevante al decir que aceptó participar porque quien avalaba todo era Dirceu, hasta hace un mes y medio poderoso e influyente jefe de gabinete y «mano derecha» de Lula.
«Soares se cansó de decir que estas operaciones tenían el aval de Dirceu», afirmó Valério cuando los parlamentarios intentaron saber qué había ganado él con su participación en esos asuntos. Según el publicista, que una figura de la importancia de Dirceu en el gobierno estuviese en el negocio le daba por un lado garantías y por otro temores a una posible extorsión, pues sus empresas «podían ser perjudicadas» si se negaba.
La situación del ex «ministro todopoderoso» de Lula se agravó tanto que el presidente de la Cámara de Diputados, Severino Cavalcanti, dejó de lado su reluctancia inicial y aceptó ayer pedidos de destitución contra Dirceu y otros tres diputados aliados del gobierno. Asímismo archivó dos pedidos de juicio politico contra Lula por «delitos de responsabilidad» solicitados por dos abogados.
Valério afirmó además que las facilidades encontradas en los bancos de Minas Gerais (BGM) y Rural para contratar los créditos se debían precisamente a que esas instituciones «sabían que el dinero era para el PT» y que «detrás de eso estaba Dirceu».
El ex ministro, que cayó en desgracia cuando surgió el escándalo, está a punto de ser procesado por el Consejo de Etica de la Cámara baja, que podría revocar su mandato de diputado si comprueba que estaba implicado en financiación ilegal de campañas y sobornos a legisladores.
Según Valério, Soares no cumplió con lo prometido y el PT jamás pagó una sola cuota de los préstamos, que corregidos con intereses ahora se remontan a unos 100 millones de reales (41,5 millones de dólares), suma que ahora los bancos le reclaman a él. Esto, sumado a que la nueva conducción del PT desconoció cualquier responsabilidad sobre esos créditos oscuros, estaría detrás de la voluntad de Valério de contar más de lo que había hecho hasta ahora. En ese sentido, aseguró que ha pedido a la Justicia que inste al PT a pagar la deuda y que, si esa formación se niega, la denunciará en tribunales.
• Ordenes
Valério insistió varias veces en la participación de Dirceu y llegó a afirmar que el ex tesorero del PT «era sólo una persona que cumplía órdenes».
Las declaraciones del publicista coinciden en muchos puntos con las afirmaciones del diputado laborista Roberto Jefferson, quien fue el primero en denunciar el caso de los sobornos a parlamentarios, que según Soares no eran tales, sino apenas «ayudas para campañas».
Valério volvió a reconocer que en el pasado operó igual con otros partidos. Entre esos casos, citó el de la campaña del actual presidente del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Eduardo Azeredo, para las elecciones de gobernador de Minas Gerais en 1998. También dio a entender que, como sostiene Jefferson, la financiación ilegal de campañas políticas es una práctica normal en Brasil. «Todas las grandes empresas de publicidad tienen contactos con políticos y todas hacen lo mismo», afirmó.



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