9 de febrero 2006 - 00:00

Francia aprueba polémica ley de "inmigración selectiva"

El gobierno francés aprobó el jueves un proyecto de ley sobre inmigración del ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, que prevé entre otros elegir según sus capacidades a los extranjeros que lleguen a este país, una medida que calificada de "racista" por varias organizaciones sociales.

El plan estipula la creación de un nuevo permiso de residencia de tres años renovables destinado a los extranjeros "altamente cualificados", es decir, investigadores, ingenieros o artistas, que puedan "contribuir al desarrollo de la economía francesa".

Además, el proyecto prevé facilitar la estancia en el país de los "mejores estudiantes extranjeros", que se beneficiarán de un permiso de residencia especial en Francia, aunque deberán volver por un tiempo a sus países de origen para "no privar a estos Estados de sus élites" ni favorecer la "fuga de cerebros".

"Hay que pasar de una inmigración sufrida a una inmigración elegida", estimó el primer ministro francés, Dominique de Villepin, al presentar este proyecto redactado por Sarkozy, su mayor rival para las elecciones presidenciales del 2007.

Según el jefe de gobierno, el objetivo del ejecutivo es "dar a Francia los medios de controlar su inmigración para que se convierta en un aspecto positivo para el país".

Al mismo tiempo, el proyecto prevé condiciones más severas de entrada en el país para los inmigrantes considerados "no cualificados", dificulta la reagrupación de familias de extranjeros y aumenta el control sobre los matrimonios de conveniencia destinados a que uno de los miembros obtenga la nacionalidad o el permiso de residencia.

Para la izquierda, este proyecto de Sarkozy prevé una "inmigración selectiva", que fomentará la exclusión, el racismo y la clandestinidad. "A partir de ahora habrá buenos inmigrantes que se beneficiarán de muchos derechos y los malos inmigrantes privados de los más elementales", resumieron los portavoces del Partido Socialista.

Según Sarkozy, Francia no puede permitir la fuga de cerebros a Estados Unidos o Canada mientras toda Europa sufre una inmigración "subcualificada". El ministro aseguró que no permitirá que el país se quede "al margen" de los flujos mundiales de inteligencia y competencia porque de ellos dependen su dinamismo y la modernización de su economía.

"Mi deseo es proponer un sistema de inmigración selectiva, apoyado en la movilidad y la circulación de personas, competencias e ideas. Debemos favorecer la llegada a Francia de estudiantes brillantes, trabajadores cualificados y personas talentosas", declaró Sarkozy en una columna publicada en el diario Le Figaro el jueves.

Por otra parte y para paliar el déficit de mano de obra, el proyecto de ley también prevé facilitar la llegada al país de obreros de sectores en los que los franceses ya no desean trabajar o existe una carestía como son los trabajos públicos, la enfermería, el mantenimiento industrial, comercios o restaurantes.

El proyecto de ley decidió finalmente no estipular cifras precisas sobre el número de visados y permisos de residencia que serán concedidos. "Este dispositivo permitirá a Francia elegir a sus extranjeros en función de las necesidades de su propia economía. En otros tiempos, llamábamos a esto esclavitud", declaró la senadora comunista Eliane Assassi.

Para el Frente Nacional (FN, extrema derecha), la política que el gobierno francés debería poner en práctica es la prohibición radical de la entrada de inmigrantes.

"En un país al que han llegado 10 millones de personas, la mayoría procedentes del tercer mundo, en los últimos 30 años, no se necesita una política de inmigración selectiva sino una política de inmigración cero", estimó el presidente del partido, Jean Marie Le Pen.

Por último, la asociación Francia Tierra de Asilo denunció la "radicalización" y la falta de humanidad del gobierno con respecto a la inmigración y lamentó que el proyecto de ley favorezca la precariedad y la clandestinidad de los extranjeros que vienen al país.

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