París (ANSA, EFE, AFP) - Alarmado por el brote antisemita que resurgió en Francia y que tuvo un último capítulo en la noche del sábado con el incendio a un centro social judío, el gobierno francés declaró ayer la «guerra» contra cualquier forma de «racismo», en tanto que la municipalidad de París lanzó una serie de medidas para combatir ese flagelo.
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El Ayuntamiento de París lanzará una «gran campaña» de carteles contra el antisemitismo, el racismo y las discriminaciones y la implementación de mayor vigilancia en los edificios que pertenezcan a la comunidad judía. En tanto, el ministro francés de Justicia, Dominique Perben, indicó que «el gobierno ha declarado la guerra al racismo, a todos los racismos».
La noche del sábado fue incendiado un centro cultural judío situado en el centro de la ciudad, cerca de la plaza de la Bastilla, que funcionaba como comedor comunitario. En las paredes se encontraron inscripciones antisemitas y cruces gamadas. El grupo de «Partidarios de la Guerra Santa Islámica», desconocido hasta ahora, reivindicó el ataque en un mensaje publicado por Internet.
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