25 de septiembre 2003 - 00:00

Francia presenta criticado proyecto de presupuesto

El Gobierno de Jean-Pierre Raffarin, cuya política socio-económica es rechazada por la mayoría de los franceses, presentó hoy su criticado proyecto de presupuesto para 2004, con un déficit que de nuevo viola los acuerdos europeos.

El plan adoptado en Consejo de Ministros prevé un déficit público del 3,6 por ciento del Producto Interior Bruto, con lo cual por tercer año consecutivo Francia violará el Pacto europeo de Estabilidad, que fija como tope de los números rojos el 3 por ciento del PIB.

Fuentes oficiales insistieron en que, al reducir el déficit del 4 por ciento del PIB previsto en 2003 a un 3,6 por ciento el año próximo, el Gobierno conservador galo da un paso hacia Bruselas.

Con este descenso y con el objetivo de dejar el déficit en un 2,9 por ciento del PIB en 2005, del 2,2 por ciento en 2006 y del 1,5 por ciento en 2007 -si la economía crece un 2,5 por ciento al año-, el Ejecutivo espera salvarse de las sanciones europeas a las que Francia se expone por desafiar a Bruselas.

El primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, reafirmó ante el Consejo de Ministros su "compromiso" de cumplir en 2005 los límites de déficit del Pacto, según su portavoz, Jean-Francois Copé.

Para 2004, el déficit presupuestario alcanzará los 55.500 millones de euros (63.769 millones de dólares), tras los 56.000 millones de euros (64.344 millones de dólares) previstos en 2003 según una revisión al alza de las cifras de este año.

El plan de 2004, que prevé un crecimiento económico del 1,7 por ciento (tras un dudoso 0,5 por ciento este año), congela el gasto público: los aumentos de fondos para Interior, Justicia, Defensa, Educación e Investigación se subsanarán con recortes en otros ministerios, y se suprimirán casi 5.000 puestos de funcionarios.

Además del mal momento económico, lo que pesa en el déficit son los recortes de impuestos y de cargas sociales empresariales.

Ante el 58 Congreso del Colegio de contables, Raffarin defendió su polémica decisión (dictada por el presidente, Jacques Chirac) de recortar un 3 por ciento el impuesto sobre la renta en 2004.

"Seguiré bajando el impuesto sobre la renta para que los que trabajan puedan, año tras año, sacar provecho de su trabajo", afirmó, y prometió igualmente seguir bajando las cargas sociales.

Subrayó que "no cambiaré el rumbo de la política gubernamental. No habrá pausa en las reformas porque hay que ir a buscar el crecimiento en el corazón de la sociedad francesa".

Los sondeos muestran que dos tercios de los franceses consideran "mala" la política económica y social del Gobierno, en este momento económico deprimido y de subida del desempleo.

La popularidad de Raffarin ha caído a un 37 por ciento (-12 puntos en un mes), mientras que la de Chirac ha bajado a un 50 por ciento (-8 puntos).

Ni la intervención televisada de Raffarin el domingo ni la presentación de su "agenda 2006" -con un calendario de reformas que casi no va más allá de 2004-, ante los parlamentarios de su partido conservador en el poder, UMP, dos días después, han convencido.

Los analistas políticos no dudan ya en hablar de una remodelación gubernamental o incluso de la posible sustitución de Raffarin al frente del Gobierno, aunque apuntan que Chirac podría esperar al resultado de las elecciones regionales y europeas de 2004.

Ante el Consejo de Ministros, el propio Chirac defendió las decisiones del Gobierno, que ha escogido, dijo, "una política de crecimiento y empleo, apoyada por la bajada de los impuestos y de las cargas" sociales de las empresas.

Tras afirmar que la reducción del déficit está "firmemente emprendida" y que, dentro del "control" del gasto, están "financiadas las prioridades de la Nación", aseguró que "este presupuesto es un acto de responsabilidad".

Pero destacadas figuras de la UMP han criticado el recorte del 3 por ciento del impuesto sobre la renta y la centroliberal UDF ha dicho que, en el debate parlamentario, pedirá dejarlo en un 1 por ciento, mientras que la oposición socialista reclamará su supresión pura y dura.

El líder del Partido Socialista, Francois Hollande, afirmó que el proyecto presupuestario es a la vez "injusto" e "ineficaz para combatir el desempleo" y "no puede restablecer la confianza".

El argumento de los socialistas de que bajar el impuesto sobre la renta (sólo lo paga la mitad de los hogares, los más acomodados) no fomentará el consumo es compartido por muchos economistas.

Los gastos de consumo cayeron un 2,7 por ciento en agosto, lo que podría precipitar al país en la recesión en el tercer trimestre, tras la contracción del PIB en un 0,3 por ciento en el segundo.

Otra crítica al Gobierno es que, mientras baja el impuesto sobre la renta, otros aumentan, como el gasóleo o la fiscalidad local.

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