4 de julio 2005 - 00:00

Francia se desprende de las "joyas de la abuela"

Los países más desarrollados de Europa tienen un problema con su Estado. El que más ama el estatismo, Francia, comenzó a privatizar las «joyas de la abuela» para afrontar el estancamiento económico, según indica el interesante artículo del corresponsal del diario español «El País» en París, J.M. Martí Font.

París - Apurado por una deuda que se acerca a 70% del producto bruto interno, con una previsión de crecimiento raquítica --no más de 1,4% en 2005-, enfrentado a un desempleo tercamente estructural de 10% y frente a un déficit presupuestario que no bajará de 3%, el gobierno de Dominique de Villepin ha decidido reemprender los procesos de privatización para recaudar dinero.

Recuperó dos de los grandes monopolios energéticos de Francia: Gaz de France (GdF) y Electricité de France (EdF), y les agregó el de las concesionarias de autopistas, que espera que proporcionen 11.000 millones de euros adicionales al Tesoro público.

La salida a Bolsa de GdF y EdF había entrado en vía muerta en los últimos meses del primer ministro Jean Pierre Raffarin, y en especial durante la campaña del referéndum del Tratado Constitucional europeo, cuyos detractores argumentaban, precisamente, que abría la puerta a un modelo económico liberal y ponía en peligro los servicios públicos.


Ahora, sin embargo, el nuevo Ejecutivo, surgido del rechazo de la Constitución europea, parece decidido a vender las joyas de la abuela para afrontar sus graves problemas financieros.

Con la salida a Bolsa de EdF, GdF y las concesionarias de autopistas, más las ya realizadas de paquetes adicionales de la empresa de telecomunicaciones France Télécom, de Air France-KLM (el 18,4%) y de la empresa aeronáutica Snecma, el gobierno cuenta con recaudar entre 15.000 y 20.000 millones de euros, lo que sumado a los ingresos por concesionarias, arroja entre 26.000 y 31.000 millones. Pero sólo una parte irá a parar a los fondos públicos.

Pese a todo, esas operaciones representan una muy pequeña parte del patrimonio industrial del Estado francés, que seguirá manteniendo más de 80% de las dos grandes empresas energéticas.

Los últimos rumores apuntan a que el Ministerio de Economía de
Thierry Breton estaría preparando la salida a Bolsa de Areva, el principal productor de energía nuclear del mundo.

• Deuda pública

La semana pasada, el gobierno lanzó la ampliación de capital de GdF, una empresa que goza de muy buena salud financiera, y que no parecía necesitar una inyección de capital. El Estado se desprendió de 18,1% del capital; 79.116.904 acciones a un precio de entre 20,50 y 23,80 euros, y conservará 81,9% restante.

Destinará cerca de 3.000 millones de euros a reducir la deuda pública y la de la
Red Ferroviaria de Francia (RFF). Por otro lado, GdF realizó una ampliación de capital emitiendo 70.323.469 nuevas acciones que espera que le reporten entre 1.670 a 1.900 millones de euros y que empleará para su modernización.

Para ayudar a GdF en el proceso de privatización,
el gobierno no ha dudado en autorizar una suba de tarifas de hasta 14% de aquí al mes de abril de 2006.

La operación más importante, sin embargo, será la de Electricité de France, una de las empresas eléctricas más grandes del mundo.
Será la mayor operación de salida a Bolsa de una empresa pública, aunque en realidad sólo se tratará de una ampliación de capital.

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