Crisis del gas: Francia y Alemania acuerdan ayudarse en caso de escasez

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París enviará gas a Berlín que, por su pate, podría hacer entregas de electricidad como contraparte. Son los dos países más afectados por los cortes rusos.

Francia y Alemania se suministrarán mutuamente energía en caso de necesidad durante el invierno, anunció este lunes el presidente francés Emmanuel Macron, quien cuestionó un gasoducto impulsado por España para contrarrestar la disminución del gas enviado por Rusia a Europa.

"Vamos a finalizar las conexiones gasísticas para poder suministrar gas a Alemania si necesitara solidaridad" y esta última se preparará "para producir más electricidad y suministrarla a Francia en situaciones de pico" de consumo, agregó Macron en conferencia de prensa.

El mandatario francés informó sobre una conversación con el jefe del gobierno alemán, Olaf Scholz, sobre la crisis energética en una Unión Europea (UE) que se prepara para enfrentar a finales de año el invierno boreal con menos gas ruso.

Rusia afirmó este lunes que el cese del suministro de gas ruso hacia Alemania, a través de Nord Stream 1 era responsabilidad únicamente de Occidente, porque sus sanciones impuestas por la guerra en Ucrania impiden el mantenimiento de las infraestructuras gasíferas.

Europa busca opciones para abastecerse

Para compensar la caída o incluso el fin del gas ruso, Europa se esfuerza en buscar otros exportadores y en reducir su consumo, en un contexto de aumento de precios de la energía y temores de recesión. El corte del gas ruso costaría a Francia un punto de su crecimiento, según París.

Para paliar la falta de gas en Europa central, España propone resucitar el proyecto de gasoducto Midcat, lanzado en 2013 y abandonado en 2019 por su impacto ambiental y su entonces escaso interés económico, recabando incluso el apoyo de Berlín.

Sin embargo, el apoyo de Francia es clave, porque por su territorio pasaría la interconexión, y las declaraciones de Macron representaron en este sentido un jarro de agua fría, al cuestionar su necesidad y asegurar que las dos existentes entre ambos países no funcionan a pleno rendimiento.

La crisis energética se traduce por su parte en Francia en temores de eventuales cortes de electricidad, máxime cuando sus centrales nucleares, que representan casi el 70% de su producción enfrentan problemas de corrosión que forzaron la suspensión de 32 de los 56 reactores.

Además de la solidaridad europea, especialmente con Alemania, el gobierno francés aboga por las reservas de gas y por el ahorro de energía para enfrentar un eventual invierno frío, pero no descarta un eventual racionamiento o cortes de electricidad si sus llamados a ahorrar no funcionan.

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