Washington (Reuters, AFP, EFE) - El asesino múltiple parece no tener límite y ayer dejó una nueva carta cerca del lugar donde el martes fue asesinado un chofer de ómnibus (que se transformó en su décima víctima), en la cual reiteró su pedido de 10 millones de dó-lares a cambio de cesar los ataques. Sin embargo, la policia rechazó tajantemente la posibilidad de pagarle el dinero.
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En tanto, la policía de la capital estadounidense se convirtió ayer en blanco de crecientes críticas por su incapacidad para detener al francotirador que desde hace tres semanas siembra el terror en EE.UU., mientras los padres del área de Washington enviaron a sus hijos a la escuela, a pesar de la escalofriante amenaza que el asesino había enviado a la policía el día anterior.
«Sus niños no están ya seguros en ninguna parte y en ningún momento», había dicho el fran-cotirador en un mensaje enviado a la policía. Sin embargo, las escuelas de la capital estadouni-dense y sus alrededores abrieron a tiempo, aunque bajo intensas medidas de seguridad. En los suburbios de Maryland, donde ocurrieron cinco de los asesinatos, las escuelas mantuvieron a los estudiantes bajo techo todo el día. Además, numerosos padres se han ofrecido como voluntarios para patrullar los recintos escolares. En algunas ciudades se han colocado autos de patrulla de la policía frente a las escuelas
La desesperación de las auto-ridades para atrapar al francotirador llegó a tal punto, que ahora ofrecen una visa especial de residencia para indocumentados que aporten datos y mantienen la recompensa de medio millón de dólares para quienes tengan información útil. El jefe de policía del condado de Montgomery, Charles Moose, a cargo de la investigación, recordó además que la recompensa monetaria de medio millón de dólares que se ofrece por cualquier pista que lleve al arresto del francotirador no es «sólo para ciudadanos estadounidenses».
En tanto, Moose se ha convertido en una figura omnipresente en las cadenas de televisión, que difunden constantemente sus conferencias de prensa. Pero así como muchos destacan la firmeza, otros tantos lo critican duramente.
«El público se impacienta ante la falta de información, ya que el comisario Moose piensa que retener información sobre el francotirador es esencial para la investigación», escribió «The Washington Post» en su última edición. La prensa también critica al comisario por su negativa inicial a confirmar las amenazas contra los niños, antes de leer, varias horas más tarde, una parte de la carta atribuida al asesino.
Moose debió reconocer entonces su preocupación: «Todos nuestros ciudadanos están en peligro», dijo, y admitió que el asesino ha mostrado su «voluntad de matar personas sin distinción de edad, raza, sexo, en cualquier día y lugar».
Los principales diarios estadounidenses informan, además, sobre la mala comunicación entre los distintos servicios federales y locales, con miles de agentes movilizados. Por ejemplo, critican el espectacular pero infructuoso arresto del lunes, en el sur de Washington, de dos latinoamericanos ajenos al caso. Además, según «The Washington Post», el francotirador intentó contactarse tres veces con el FBI, sin éxito, a través de una línea especial, lo que pudo haber aumentado su agresividad.
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