29 de noviembre 2007 - 00:00

Frente anti-Hillary gana en la Web

Washington - Emboscados en Internet, vomitando veneno en blogs o invadiendo programas conservadores, un ejército de detractores de Hillary Clinton («Hillary haters») hacen campaña contra la aspirante a la candidatura demócrata para la Casa Blanca en las elecciones de 2008.

El ascenso político de la ex primera dama, favorita desde el inicio de la carrera electoral, ha sido acompañado por la misma hostilidad que enfrentó su esposo, Bill Clinton, en sus ocho años de mandato presidencial (1991-1999).

«Hay que pararla ahora», «Cualquier cosa menos Hillary», «No voten a Hillary», son algunas de las consignas divulgadas en Internet con un odio que por momentos parece alcanzar tonos apocalípticos.

Los epítetos contra la senadora por Nueva-York, que van desde «Bruja» y « Anticristo» a «Lady Macbeth» y «Stalin con faldas» pasando por «Comunista» entre otros, pululan en la red. Un grupo bautizado «Stop Hillary Clinton» recoge cientos de miles de miembros anti-Hillary en el sitio de socialización Facebook.

A seis semanas de las primeras elecciones partidarias, la ex primera dama tiene divididos a los electores estadounidenses. Según un sondeo de «USA Today» divulgado en octubre, Clinton recoge 53% de favoritismo, pero 44% de detractores. No obstante, la mayoría de las encuestas a nivelnacional la mantienen favorita frente a sus rivales en la liza por la investidura demócrata.

Hillary Clinton es el terror de la derecha estadounidense y cristaliza la fobia antiprogresista de los conservadores, que además intentan convencerse de que el odio que le tienen alcanzará para unificar a un bando republicano que carece de candidato sólido para las presidenciales de 2008.

«Esto se remonta a la administración Clinton», estimó el politólogo Dean Spiliotes. Los anti-Hillary «agrupan a personas que, por diferentes razones, no la quieren personalmente, detestan sus tomas de posición y consideran que ella y su esposo personifican una ideología política. Es una guerra cultural más amplia, que se remonta a los años 60 y que no toleran», agregó.

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