24 de noviembre 2005 - 00:00

Fuerte presión de Blair sobre prensa

Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La sorpresa cundió en los medios de prensa británicos. El martes, el fiscal general llamó a cada uno de los principales editores de diarios y advirtió que impulsaría severas sanciones si publicaban información confidencial que pudiera comprometer a George W. Bush. En concreto, el fiscal Peter Goldsmith amenazó a los editores con llevarlos ante la Justicia por violación de la Ley de Secretos Oficiales.

La advertencia surgió un día después de que el diario «The Daily Mirror» publicara, sobre la base de documentos confidenciales, que el primer ministro, Tony Blair, había convencido al presidente Bush de que no lanzara un ataque con misiles contra la central de la estación de televisión Al Jazeera en Qatar.

Según ese diario, en la conversación de Blair y Bush, que tuvo lugar el 16 de abril de 2004, el premier británico convenció a su homólogo norteamericano de que un ataque contra esa emisora en la capital de Qatar podía tener consecuencias desastrosas para la región. La versión fue rechazada por el Pentágono.

Un vocero del diario «The Guardian» confirmó haber recibido la advertencia del gobierno, que calificó de «muy inusual y represiva», mientras que un encargado de asuntos de prensa de «The Sun» dijo que la advertencia «está de acuerdo con la ley».

«Las amenazas del gobierno están en línea con el interés represivo de evitar más polémicas y escándalos por Irak. No nos extraña este tipo de advertencias, aunque sí su tono, que es bastante inusual»,
afirmó un vocero de «The Guardian».

Por su parte, el editor de «Daily Mirror», Richard Wallace, declaró que antes de la publicación se habían comunicado con la oficina del primer ministro «para hacerles conocer» que querían publicar el documento. «Lo único que nos dijeron fue 'sin comentarios'. Y ahora, de repente, se nos amenaza con el artículo 5" del Acta de Secretos Oficiales, subrayó el editor.

Ese artículo considera una ofensa grave publicar información secreta del gobierno o un documento de un funcionario del «crown service» (ministerios), sin una autorización legal pertinente.

«Daily Mirror» declaró que el memorando en cuestión fue hallado en mayo de 2004 en la oficina del ex parlamentario laborista
Tony Clarke, que se oponía a la guerra contra Irak. La semana pasada Leo O'Connor, un ex asistente de Clarke, fue acusado de recibir un documento secreto, mientras que David Keogh, ex funcionario de la Cancillería, también fue culpado bajo el artículo 5 del acta, pero por «revelar información vinculada a temas internacionales».

Keog y O'Connor fueron detenidos el jueves pasado y puestos en libertad condicional, y deberán ahora comparecer el 29 de noviembre en la Corte de Bow Street, en Londres.

• Exhortación

Por su parte, el parlamentario laborista Peter Kilfoyle presentó una moción en la que exhorta al gobierno británico a publicar el contenido de la conversación que mantuvieron Bush y Blair, por ser de «gran interés» para el Parlamento y el público de su país.

Asimismo, el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) pidió a ambos presidentes que aclaren las acusaciones publicadas por «Daily Mirror». «Se trata de acusaciones muy graves con serias consecuencias para la seguridad de los profesionales de los medios», afirmó
Ann Cooper, directora ejecutiva de CPJ.

Desde que obtuvo la reelección en mayo pasado, la popularidad de Blair cayó a niveles que incluso ponen en duda su continuidad en el cargo. Además de severos rechazos parlamentarios, como a la ley antiterrorista, al laborista le sigue costando caro el apoyo a Bush en la guerra de Irak.

A este clima se sumó ayer la calificación de «perrito faldero» del presidente Bush dicha por el padre del sargento
John Jones, de 31 años, quien se convirtió el domingo pasado en el nonagésimo octavo soldado británico muerto en el país árabe desde la invasión.

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