Ganó Bachelet en Chile
Ganó la médica socialista Michelle Bachelet en Chile, con siete puntos de ventaja por sobre el empresario Sebastián Piñera. Este hizo una buena elección, pero el centroizquierda demostró que, aunque leve, su mayoría tiene un comportamiento sólido. Algunas voces que se repiten en los medios creen ver en el previsible triunfo de Bachelet un eslabón más de la oleada izquierdista. Además de ser un intento simplista de explicar un momento político -como si las diferencias no fueran pocas, por caso, entre Lula da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales, Hugo Chávez y Tabaré Vázquez-, es también una demostración de desconocimiento absoluto de lo que ocurre en Chile. Allí el voto está dividido desde hace años en partes casi iguales y pocos dudan de que el rumbo económico elegido hace más de quince años es el correcto. El país crece sobre la base de las reglas sanas del mercado y sin el activismo nocivo de grupos de choque afines al gobierno. En todo caso, si el proceso de izquierdización existe, que se parezca a Bachelet es a todas luces más positivo que si lo lidera Chávez.
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Michelle Bachelet
«¿Quién lo habría pensado, amigas y amigos, hace 20, 10 o 5 años que Chile elegiría como presidente a una mujer?», preguntó en un discurso leído desde un palco montado a la salida de su búnker. «Gracias Chile, gracias a ustedes por la confianza que han depositado en mí para seguir el camino de la igualdad, de la libertad y de la prosperidad», siguió.
Recordó que «la violencia entró en mi vida destrozando lo que amaba», pero aseguró que convirtió ese legado en amor. «Un hombre estaría orgulloso esta noche y me gustaría poder abrazarlo: mi padre», confesó. Los aplausos se multiplicaron cuando agradeció «la gran obra del presidente Ricardo Lagos».
Antes, en un hecho comunicacional inédito en este país, el mandatario saliente apareció en TV saludando por teléfono a la victoriosa. Luego le habló formalmente al país. «Somos ahora un Chile más justo, más próspero y más moderno», indicó Lagos.
Poco antes, a las 19.05, Piñerale habló al país para reconocer su derrota. Sonriente y relajado, y con un papel con apuntes en la mano, agradeció al lado de su esposa el apoyo recibido.
• Felicitación
«Quiero desearle (a Michelle Bachelet) el mayor de los éxitos porque a ella le va a tocar conducir a nuestro país hacia el bicentenario», dijo. Tras su mensaje, que duró casi 20 minutos, en el cual destacó el respaldo de sus aliados puesto en duda por más de un analista, concurrió al comando de Bachelet para felicitarla personalmente y mostrarse con ella en público.
La lectura del primer parte de las autoridades electorales provocó una explosión de alegría que ya no se detendría en el comando de Bachelet, instalado en el céntrico Hotel Plaza San Francisco. De inmediato, simpatizantes de la socialista comenzaron a dirigirse a pie y en automóviles a la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de la Moneda, hasta transformarse en una enorme multitud que inundó con sus festejos (intensos pero ordenados) todo el centro de Santiago e hizo que se corte el tránsito en la Alameda.
En escenas de euforia que se repitieron en todas las ciudades del país, las mujeres eran las que celebraban con más ganas, sintiéndoseal fin reivindicadas en una sociedad asumidamente machista. Desde ayer, el verboneologismo de moda aquí es «amujerar».
• Positivo
El resultado de ayer es positivo para la Argentina, dado que, aunque no se esperaban giros dramáticos en caso de una victoria opositora, Piñera había llamado durante la campaña electoral a una revisión del rol de Chile en el Mercosur y su principal socio político, el conservador y ex pinochetista Lavín, había pedido represalias y sanciones contra la Argentina hace dos años, en el peor momento de la crisis por el recorte de las exportaciones nacionales de gas.
A diferencia de la primera vuelta, la ahora presidenta electa obtuvo un triunfo regionalmente aplastante, ya que se impuso en 12 de las 13 regiones del país (la excepción fue la Novena, Araucanía).
Las primeras conclusiones permiten observar que, a pesar de las dudas previas, logró quedarse casi con la totalidad del voto de izquierda radical, que en la primera vuelta había sumado poco menos de 5%. El empresario de centroderecha, en tanto, no logró captar todo el voto que su socio Lavín había logrado en la primera vuelta, quedando 2 puntos por debajo de aquella sumatoria. El de Lavín, de la Unión Demócrata Independiente, es un voto con una considerable inserción en sectores populares y, sobre todo, cobija el voto más duro pinochetista, que en una porción pequeña pero decisiva no votó ayer a Piñera.




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