El sector del acero quedó en el centro de la escena política luego de que el presidente Javier Milei confronte abiertamente a Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint y uno de los referentes históricos de la siderurgia nacional, en medio de un debate sobre la regulación de importaciones y la competitividad argentina. En ese contexto, irrumpió un acto público que compartió el propio Rocca con el mandatario de Brasil, Lula da Silva, en la inauguración de una escuela técnica.
Gesto: Paolo Rocca participó de la inauguración de una escuela técnica en Brasil junto a Lula da Silva
El establecimiento lleva el nombre de Roberto Rocca y fue construido a kilómetros del complejo siderúrgico que tiene Ternium en el estado de Rio de Janeiro.
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Lula da Silva y Paolo Rocca junto a estudiantes secundarios de la escuela técnica recientemente inaugurada.
El establecimiento lleva el nombre de Roberto Rocca y fue construido a tres kilómetros del complejo siderúrgico que tiene Ternium en la ciudad de Santa Cruz, dentro del estado de Rio de Janeiro. Este ciclo lectivo tendrá 384 estudiantes, aunque aspira a ampliar su capacidad a 576 alumnos del nivel Secundario, enfocados principalmente en los barrios cariocas de Santa Cruz, Paciência, Sepetiba e Itaguaí. Todos los estudiantes cuentan con becas completas, como parte de la responsabilidad social de la compañía, que invirtió en 18 laboratorios equipados para este establecimiento.
"Fue muy importante recibir al presidente Lula en la inauguración de nuestra Escuela Técnica Roberto Rocca en Santa Cruz, donde tenemos un centro industrial que emplea a 8000 personas y produce acero competitivo para Brasil y para el mundo. Invertimos en educación técnica porque creemos en el papel central de la industria en el desarrollo económico y social de Brasil y de todos los países donde operamos”, dijo Rocca tras la inauguración.
Situación de la industria del acero
La pelea de Javier Milei con Paolo Rocca sorprendió a los empresarios industriales. No imaginaban que el ataque a uno de los hombres de negocios más poderosos del país llegaría desde un Gobierno al que consideran cercano al sector privado. En el rubro del acero la sorpresa fue mayor, ya que los misiles del libertario al titular de Techint llegaron tras una licitación que consideran “un negocio no tan relevante” para la industria, como fue la adjudicación a la empresa india Welspun de la provisión de caños para una obra en Vaca Muerta por poco más de u$s200 millones. “Son montos que no mueven la aguja para el acero”, mencionaron.
“De hecho, de haber ganado Techint hubiese traído la chapa de Brasil para hacer la costura en una planta de Valentín Alsina que prácticamente es marginal para ese grupo”, explicaron. Desde el sector buscan reestablecer los vínculos con Nación para explicar la situación de la industria, tensionada por múltiples frentes: un sobrante de 680 millones de toneladas de acero en el mundo (Argentina solo consume 4 millones), caída de la industria automotriz, de la construcción y de las fábricas de línea blanca, naturales compradores del acero argentino. “No podés sostener el sector con menos del 50% del nivel de actividad”, explicaron desde esa industria, que tiene como jugadores principales al grupo Techint (con Ternium y Tenaris), ArcelorMittal (Acindar), Acerbrag, Gerdau y, en menor escala, Aceros Zapla.
Si bien la siderurgia mira con especial atención el desarrollo de Vaca Muerta, el negocio más atractivo son los caños para la extracción, y no tanto los ductos de transporte de hidrocarburos, como los requeridos en aquella licitación impulsada por Southern Energy, un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy y Pampa Energía.
De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina del Acero (CAA), en enero la producción nacional de acero crudo tuvo un alza del 17,2%, en términos interanuales, pero la fabricación de laminados en frío y laminados en caliente sufrió bajas contra enero de 2025. El mismo informe pone atención sobre sectores industriales y de consumo masivo “con capacidad ociosa y pérdida de competitividad por costos en dólares y apertura importadora". La luz roja se encendió en sectores como construcción, automotor y línea blanca; luz amarilla en maquinaria agrícola; luz verde en energía.
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