Giro trascendente: EE.UU. busca pacto con talibanes
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Osama bin Laden
Los «altos funcionarios de la Casa Blanca» y «altos mandos militares» a los que citó el diario neoyorquino apuestan por establecer pactos con algunos dirigentes talibanes semejantes a los que EE.UU. hizo en Irak con determinados grupos sunitas para invertir la espiral de violencia.
Los funcionarios consultados por el diarioresaltaron que las negociaciones serán encaradas principalmente por el gobierno afgano y líderes tribales leales, quienes apelarán a dirigentes talibanes de nivel medio. Estados Unidos, en tanto, tendría sólo un papel secundario de apoyo a las autoridades de Afganistán.
«Nunca nos vamos a sentar a la mesa con el mulá Omar», graficó un funcionario estadounidense, en alusión al líder de los talibanes que se encuentra en paradero desconocido desde la invasión de Afganistán y el derrocamiento del régimen ultraislamista, dirigida por EE.UU., a fines de 2001.
«The Wall Street Journal» señaló que el respaldo del bien considerado general Petraeus «podría asegurar que la política se aplique gane quien gane las elecciones» en Estados Unidos.
El periódico recordó que tanto el candidato demócrata a la presidencia, Barack Obama, como el republicano, John Mc-Cain, han hecho propuestas parecidas. También señaló que el gobierno de Kabul, que cuenta con el respaldo de la Casa Blanca y el resto que los países que contribuyen a las fuerzas internacionales en Afganistán, está actualmente negociando en Arabia Saudita con caudillos afines a los talibanes.
La movida fue confirmada ayer en un acuerdo entre autoridades afganas y paquistaníes.
«Hemos acordado que deben establecerse contactos con la oposición en ambos países, contactos conjuntos, a través del 'jirga' (miniconsejo tribal)», dijo Abdula Abdula, jefe de la delegación afgana que mantuvo las discusiones en Islamabad.
Cuando se le preguntó si esos contactos incluirían a los talibanes y a otras milicias, el jefe de delegación paquistaní, Owais Ghani, respondió: «Sí, incluye a todos los involucrados en esta situación de conflicto». «Nos sentaremos, hablaremos con ellos, nos escucharán y llegaremos a alguna solución. Sin diálogo no podemos sacar ninguna conclusión», añadió Ghani, gobernador de la provincia de la Frontera Noroeste, que linda con las zonas tribales paquistaníes y Afganistán. Los talibanes expulsados de Afganistán desde 2001 y otros combatientes vinculados a la red terrorista Al-Qaeda se han refugiado en estas zonas tribales fronterizas de Afganistán, desde donde, según Washington y Kabul, lanzan ataques contra las tropas internacionales establecidas en suelo afgano.
Pakistán, aliado de Estados Unidos en «la guerra contra el terrorismo», padece desde 2007 una oleada de atentados que ha dejado más de 1.300 muertos y responsabiliza a los talibanes apoyados por Al-Qaeda.
Durante las últimas semanas, Estados Unidos, que acusa a Islamabad de no luchar suficientemente contra los islamistas, intensificó el disparo de misiles hacia las zonas tribales levantando las protestas de Pakistán, que denuncia atentados contra su soberanía y la muerte de civiles.
Hasta ahora los contactos entre Islamabad y los insurgentes habían sido duramente criticados por los aliados occidentales de Pakistán como probables formas de alentar la rebelión.




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