Gobierno español suspendió diálogo con ETA tras atentado en Barajas

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El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció haber ordenado "la suspensión de todas las iniciativas para desarrollar el diálogo" con ETA, tras el atentado en Madrid, que causó la desaparición de dos ciudadanos de nacionalidad ecuatoriana.

"He ordenado suspender todas las iniciativas para desarrollar el diálogo" con ETA, añadió Rodríguez Zapatero sin anunciar explícitamente, sin embargo, que renunciaba a buscar una solución negociada con los independentistas.

En la últimas horas, una furgoneta Renault Traffic de color granate, cargada de explosivos, estalló en un aparcamiento de la terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, causando 19 heridos leves y la desaparición de dos personas de nacionalidad ecuatoriana.

La zona había sido acordonada antes de la detonación ya que se recibieron dos llamadas anónimas en lugares del País Vasco que advertían de una explosión inminente. Uno de los autores afirmó hablar "en nombre de ETA".

El jefe de gobierno español expresó su condena "más enérgica" al atentado, que calificó de "totalmente incompatible" con el alto el fuego permanente que ETA había decretado en marzo.

"La condición para el diálogo era y es la voluntad inequívoca de ETA de renunciar a la violencia", insistió, dejando la puerta abierta a un posible diálogo si, "en el futuro", la organización independentista demuestra esa voluntad.

Zapatero también expresó su "pesar" por las personas afectadas por el atentado, especialmente a "las familias y los amigos de las dos personas que han podido perder la vida".

Así hacía referencia a los dos ecuatorianos dados por desaparecidos, Diego Estacio y Carlos Alonso Talate. Ambos habían ido al aeropuerto a recoger a alguien y estaban descansando en sus coches cuando se produjo la explosión, explicó el ministerio del Interior.

La ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, que regresó apresuradamente de sus vacaciones, declaró a los periodistas que, al parecer, uno de los coches de uno de los desaparecidos estaba aparcado "cerca" del lugar de la explosión.

Asimismo, un familiar de uno de los desaparecidos está volando a España desde Ecuador, según algunos medios de comunicación.

En caso de que se confirmen los fallecimientos de ambos desaparecidos, se trataría de las primeras víctimas mortales de ETA desde mayo de 2003.

Según la policía, la furgoneta utilizada fue probablemente robada días atrás en el País Vasco español y, en el momento de su explosión contenía unos 200 kilos de una sustancia cuya naturaleza no fue especificada.

El estallido provocó el caos durante varias horas en la terminal afectada, desde donde parten y llegan, entre otros, los aviones de la aerolínea española Iberia.

Todos los accesos fueron cerrados y el tráfico aéreo interrumpido, mientras que los vuelos sufrieron importantes perturbaciones en las otras tres terminales de Barajas.

En cuanto a las reacciones políticas, Arnaldo Otegi, líder de Batasuna, brazo político de la organización independentista vasca armada, señaló que el proceso de paz en el País Vasco "no está roto" por el atentado, sino que es "más necesario que nunca".

Por su parte, el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, expresó su "rotunda condena" del atentado y consideró "que rompe el alto al fuego" decretado en marzo por ETA.

El jefe de la oposición, el líder del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, pidió al gobierno socialista que "suprima cualquier contacto con la organización terrorista ETA" y "cualquier negociación con los etarras".

El gobierno autónomo vasco indicó que "no puede y no quiere dar por roto" el proceso de paz con ETA tras el atentado.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), cercana a la oposición conservadora, convocó a una manifestación por el centro de Madrid, en protesta por el atentado y para pedir al gobierno que "deje de negociar con los asesinos".

ETA está considerada responsable de la muerte de más de 850 personas en 38 años de lucha armada, aunque no ha cometido ningún acto mortífero desde mayo de 2003.

El proceso de paz iniciado tras el anuncio del alto el fuego atravesaba horas bajas estas últimas semanas. En el pasado, ETA rompió dos treguas, en 1989 y 1999, pero nunca mediante un atentado sino con el anuncio de su decisión en un comunicado.

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