3 de junio 2009 - 23:26

Gran Bretaña: el escándalo de los gastos se cobró a la cuarta víctima del gabinete de Brown

Hazel Blears, otra renunciante.
Hazel Blears, otra renunciante.
El primer ministro británico, Gordon Brown, sufrió otro duro golpe a su autoridad con la cuarta renuncia de un miembro de su gabinete en 24 horas por un mayúsculo escándalo por gastos excesivos de parlamentarios.

La ministra de Comunidades, Hazel Blears, anunció haber comunicado a Brown en una reunión que renunciará con efecto inmediato, antes de una esperada reforma del gabinete del premier prevista para los próximos días.

"Hoy le dije al primer ministro que renuncio al gobierno", dijo Blears en un comunicado.

Su dimisión llega un día antes de que el Reino Unido celebre las elecciones europeas y un día después de que tres ministros más, entre ellos la titular de Interior, Jacqui Smith, anunciaran que dejarán el cargo en la próxima remodelación de gabinete.

La cadena de renuncias puso contra las cuerdas a Brown, quien para muchos analistas perdió control de su gabinete en medio de la indignación pública por el escándalo de los gastos excesivos en los que incurrieron varios diputados y miembros del Ejecutivo.

Los diarios británicos especularon hoy con que los días de Brown en el poder podrían estar contados.

"Las ratas abandonan el barco que se hunde", dijo el principal título de tapa del períodico The Daily Mail. "Colapso para Brown", tituló el Daily Express, mientras que The Independent habló de "Desastre en Downing Street", la residencia oficial del premier.

La ministra Blears había recibido críticas luego de haber admitido que no había pagado impuestos por la venta de una segunda vivienda que mantenía con fondos públicos. Blears devolvió luego 21.500 dólares (13.000 libras).

Brown tiene previsto anunciar mañana o la semana próxima una reforma de su gabinete. El premier había calificado de "totalmente inaceptable" la conducta de Blears, y se esperaba que la echara.

Según reveló la prensa el mes pasado, legisladores de todos los partidos gastaron sumas de dinero público en cosas insólitas, desde galletitas y almohadones hasta abono, reparaciones de piletas y pagos de préstamos, enfureciendo a la opinión pública.

Unos 15 parlamentarios del Partido Laborista de Brown y de la oposición conservadora ya anunciaron que no buscarán su reelección. Analistas dicen que cientos más podrían perder su escaño en las elecciones generales del año próximo.

Las renuncias llegan un día antes de las elecciones para renovar el Parlamento Europeo y de comicios municipales en el Reino Unido.

El laborismo sufrirá una durísima derrota en ambos comicios, según los sondeos, que dan a los conservadores una ventaja de hasta 22 puntos sobre el partido de Brown.

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