Brasilia - El presidente Jair Bolsonaro afirmó ayer que es posible que Brasil no realice las elecciones presidenciales previstas para octubre del año que viene a raíz de que, según él, puede producirse un fraude en su perjuicio.
Grave: Bolsonaro dijo que podría impedir la elección del año próximo
El presidente de Brasil fue más lejos que nunca en su ofensiva contra los comicios que deben realizarse en octubre de 2022. Lo hace cuando Lula da Silva estira a 15 puntos su ventaja en las encuestas. Sigue el guion de Trump y Keiko Fujimori.
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GARANTE. Jair Bolsonaro abraza al presidente de la Cámara de Diputados Arthur Lira, de quien depende aceptar a trámite o rechazar los pedidos de juicio político que se acumulan.
“Las elecciones del año que viene serán limpias. O hacemos elecciones limpias o no tendremos elecciones”, advirtió el mandatario de ultraderecha, quien defiende cambiar el sistema de voto electrónico que rige desde 1996, por el cual fue electo en 2018.
Desde que en marzo apareció el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) como favorito a vencer en primera vuelta las elecciones –con una ventaja de unos 15 puntos que, según encuestas, podría darle el triunfo en primer turno–, Bolsonaro agita el fantasma del fraude y presiona al Congreso para que apruebe el voto impreso, esto es un ticket que emita la urna electrónica para cada elector.
Bolsonaro dijo a Radio Guaíba de Porto Alegre que puede no aceptar el resultado de los comicios de octubre de 2022, repitiendo el modelo de Donald Trump, que motivó en Estados Unidos la toma violenta del Capitolio por parte de una turba. Algo análogo parece ocurrir hoy en Perú, donde denuncias no probadas de fraude lanzadas por la derechista Keiko Fujimori, bloquean la consagración como presidente del izquierdista Pedro Castillo.
“Si no cambiamos la ley, si este sistema sigue, el conteo de votos tendrá problemas. Porque alguna parte podrá no aceptar el resultado. Y esa parte, obviamente, es la nuestro, que puede no aceptar el resultado”, afirmó Bolsonaro.
Ante seguidores en la puerta de la residencia oficial, Bolsonaro defendió el miércoles la dictadura militar y dijo que no se ha realizado ninguna obra de infraestructura en el país desde el gobierno del dictador João Baptista Figueiredo.
La reivindicación ocurrió luego de la tensión institucional creada por la amenaza de los jefes de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa contra el senador Omar Aziz, presidente de la comisión investigadora del Senado sobre la pandemia, quien repudió la “putrefacción” de los militares involucrados en sospechas de corrupción en el Ministerio de Salud del actual gobierno.
Las investigaciones de esa comisión revelaron al menos dos pedidos de coimas multimillonarias por parte de alto funcionarios de esa cartera para la compra de vacunas contra el nuevo coronavirus. El caso amenaza con derivar en un juicio político contra Bolsonaro.
El presidente del Supremo Tribunal Federal (SFT), Luis Fux, salió al cruce de las declaraciones de Bolsonaro sobre un posible fraude y aseguró que los comicios siempre han sido auditados y que todas las partes tuvieron la posibilidad de fiscalizarlos.
Bolsonaro afirmó sin pruebas que hubo fraude en la elección de 2014, en la que Dilma Rousseff venció en el balotaje a Aécio Neves. “Los estudios que hicimos nosotros con gente que siguió la votación es que hubo fraude contra Neves”, dijo Bolsonaro.
El candidato a vice de Neves, el exsenador y excanciller Aloysio Nunes Ferreira, negó ayer la existencia de fraude: “Perdimos por falta de votos”.
Neves había pedido el recuento de votos a la justicia electoral y nunca reconoció la derrota ante Rousseff, quien apuntó ese hecho como el inicio del a desestabilización de su gestión, que terminó con el juicio político que la removió en 2016.



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