París (EFE) - El gobierno francés se enfrenta esta semana a las primeras grandes protestas contra sus planes de privatización, mientras el Parlamento inicia el debate de un proyecto para flexibilizar la ley de reducción de la semana laboral de 35 horas, iniciativa estrella del anterior Ejecutivo de izquierda.
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El jueves será el día clave de la protesta, ya que los sindicatos de los grupos energéticos estatales EDF (electricidad) y GDF (gas) han convocado una jornada de movilizaciones que todos los analistas auguran será muy seguida. Se ha hablado de un seguimiento de la huelga superior a 80% y de 60.000 manifestantes en las calles de París para gritar contra los proyectos de privatización esbozados por el gobierno de derechas para esas dos empresas.
A la convocatoria de paro, además, se han sumado varias organizaciones sindicales de la compañía Air France -en la que el Ejecutivo quiere también vender su participación-, y han prometido su presencia en la manifestación de la capital otros sindicatos de grupos total o parcialmente públicos: France Télécom, La Poste y SNCF.
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