24 de octubre 2002 - 00:00

Guerra de 100.000 muertos

El asalto de ayer a un teatro de Moscú por parte de un comando de rebeldes chechenos puso nuevamente en el tapete el conflicto en curso en esa república, librado de manera particularmente sangrienta en los últimos ocho años.

Desde 1994 murieron en total 100.000 personas -según las estimaciones más conservadoras-en esa región ubicada al sur de Rusia, y los refugiados superan los 200.000.

La revuelta en la república caucásica explotó en el otoño boreal de 1991, con una Unión Soviética agonizante. El ex general del ejército ruso Giokhar Dudayev regresó a su patria desde el Báltico --don-de prestaba servicios como general de la aviación soviética-, descubrió la fe musul-mana y proclamó la independencia de lo que era una república autónoma interna de la Federación Rusa. Fue una decisión que Moscú -luego de haber ofrecido en vano un status de autonomía-intentó frenar en 1994 con el envío de tanques y tropas.

La primera fase de la guerra concluyó en setiembre de 1996 con la firma de una tregua que no satisfizo a los chechenos, cuyo objetivo era la plena independencia de Moscú.

El 27 de enero de 1997 fue elegido presidente de Chechenia Aslan Maskhadov, que firmó cinco meses después un acuerdo de paz con el entonces presidente ruso Boris Yeltsin. Pero en el verano boreal de 1999, los enfrentamientos se reanudaron con mayor virulencia, acompañados de atentados en la capital rusa. El Kremlin no reconoció la legitimidad del presidente Maskhadov, y luego de meses de terribles combates la bandera rusa volvió a flamear en febrero de 2000 en la capital chechena, Grozny, reducida a escombros.

En junio de 2000 el mufti (autoridad islámica) Akhmad Kadyrov aceptó la propuesta del nuevo presidente ruso, Vladimir Putin, de convertirse en el jefe de la administración provisoria de la república. Sin embargo, la guerra siguió matando a miles de personas cada año, en las filas rebeldes y militares rusas, en medio de débiles esperanzas de lograr la paz.

El segundo conflicto, definido por Moscú «operación antiterrorista», fue librado esencialmente por la parte chechena a través de emboscadas y atentados.

Alrededor de 4.300 miembros de las fuerzas federales fueron asesinados desde agosto de 1999, según fuentes oficiales, pero la cifra es objetada por las madres de soldados rusos, que estiman en 11.000 el número de caídos en Chechenia desde octubre de ese mismo año.

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