1 de septiembre 2005 - 00:00

Hablan de miles de muertos en Nueva Orleans. Estará vacía 4 meses

El presidente deEE.UU., GeorgeW. Bush,recorrió en aviónla zona afectadapor las inundacionesy dijo quetodo allí estáaniquilado(derecha). Más de90% de NuevaOrleans seencuentracubierto por elagua, sin quelos socorristaspuedan terminarde rescatar a losafectados(izquierda).
El presidente de EE.UU., George W. Bush, recorrió en avión la zona afectada por las inundaciones y dijo que todo allí está "aniquilado" (derecha). Más de 90% de Nueva Orleans se encuentra cubierto por el agua, sin que los socorristas puedan terminar de rescatar a los afectados (izquierda).
Nueva Orleans (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - A cuatro días del feroz paso del huracán Katrina, el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, aseguró ayer que puede haber «cientos, posiblemente miles de muertos», sólo en esa ciudad, y aseguró que tomará tres o cuatro meses hasta que los residentes puedan comenzar a regresar a sus hogares.

La turística ciudad de 1,5 millón de habitantes, que se encuentra inundada en más de 90% de su territorio, fue casi completamente evacuada desde que el domingo pasado se declarara el estado de emergencia ante la inminente llegada de Katrina, que la arrasó el lunes. Pero las autoridades temen ahora que cientos de personas no hayan seguido las indicaciones y hayan quedado atrapadas y sin posibilidad de salvarse. De hecho, Nagin ya había declarado anteriormente que había visto «cadáveres flotando» en las aguas que anegan dramáticamente la zona.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, sobrevoló las áreas devastadas, antes de regresar a la Casa Blanca para tomar las riendas de la situación y gestionar la crisis personalmente.

El presidente, que adelantó en dos días el fin de sus vacaciones en su rancho de Crawford, Texas, comentó a los asesores que viajaban con él que vio todo «aniquilado». Luego, hizo conocer un comunicado por TV (ver vinculada).

• Víctimas

Mientras se seguía hablando de centenares de muertos fuera del área de Nueva Orleans, se informó que sólo en el Estado de Mississippi la cantidad de víctimas fatales asciende ya a 123.

Las cadenas de televisión mostraban ayer imágenes tomadas desde helicópteros de personas en los techos de los edificios,
mostrando carteles y sábanas que rezaban «ayúdennos», pero las autoridades reconocieron que los equipos de rescate civil y militar que pueden realizar esas tareas están «tan ocupados» que concluir con estos rescates podría tomar bastante tiempo.

La situación es tan abrumadora que la propia gobernadora de Luisiana,
Kathleen Blanco, reconoció públicamente: «No tenemos respuestas de largo plazo, como el alojamiento o la reconstrucción», dijo.

Las personas que permanecen aisladas están quedándose sin alimentos y sin agua para beber, mientras crece la desesperación.


El ejército estadounidense estaba enviando un barco hospital y dos helicópteros para asistir a otras dos embarcaciones de la marina que ya se encontraban realizando tareas de rescate en el área. Los gobernadores de los estados afectados movilizaron 8.000 tropas de la Guardia Nacional.

Por otro lado, ayer a la mañana,
se decidió el traslado, en los próximos dos días, de unas 23.000 personas refugiadas en el Superdome, el mayor polideportivo de Nueva Orleans, al Astrodome de Houston, Texas, en más de 400 colectivos.

En el área del Golfo de México, más de 250 albergues establecidos por la
Cruz Roja de EE.UU. recibieron a unos 45.000 damnificados. Una portavoz de esa institución, Deborah Daley, dijo a los periodistas que la organización estableció también quince comedores para las víctimas y que cuenta con capacidad para alimentar a 350.000 personas. «Se trata de nuestra mayor movilización en la historia de la organización», aseguró Daley. Al principio, parecía que la tormenta iba a golpear de costado a Nueva Orleans, pero las enfurecidas aguas del lago Pontchartrain provocaron agujeros en el sistema de diques que protegen la ciudad, que se extiende bajo el nivel del mar, y a partir de allí sus calles se fueron inundando lentamente.

El Cuerpo de Ingenieros del ejército y trabajadores de los diques locales no lograron ayer contener el agua que caía desde una grieta
de 60 metros ubicada cerca del centro de la ciudad con 1.360 kilogramos de bolsas de arena llevadas allí con un helicóptero, por lo que ordenaron no acercarse a la ciudad por temor a que se aumenten las inundaciones.

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