Hablan de miles de muertos en Nueva Orleans. Estará vacía 4 meses
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El presidente de
EE.UU., George
W. Bush,
recorrió en avión
la zona afectada
por las inundaciones
y dijo que
todo allí está
"aniquilado"
(derecha). Más de
90% de Nueva
Orleans se
encuentra
cubierto por el
agua, sin que
los socorristas
puedan terminar
de rescatar a los
afectados
(izquierda).
Las cadenas de televisión mostraban ayer imágenes tomadas desde helicópteros de personas en los techos de los edificios, mostrando carteles y sábanas que rezaban «ayúdennos», pero las autoridades reconocieron que los equipos de rescate civil y militar que pueden realizar esas tareas están «tan ocupados» que concluir con estos rescates podría tomar bastante tiempo.
La situación es tan abrumadora que la propia gobernadora de Luisiana, Kathleen Blanco, reconoció públicamente: «No tenemos respuestas de largo plazo, como el alojamiento o la reconstrucción», dijo.
Las personas que permanecen aisladas están quedándose sin alimentos y sin agua para beber, mientras crece la desesperación.
El ejército estadounidense estaba enviando un barco hospital y dos helicópteros para asistir a otras dos embarcaciones de la marina que ya se encontraban realizando tareas de rescate en el área. Los gobernadores de los estados afectados movilizaron 8.000 tropas de la Guardia Nacional.
Por otro lado, ayer a la mañana, se decidió el traslado, en los próximos dos días, de unas 23.000 personas refugiadas en el Superdome, el mayor polideportivo de Nueva Orleans, al Astrodome de Houston, Texas, en más de 400 colectivos.
En el área del Golfo de México, más de 250 albergues establecidos por la Cruz Roja de EE.UU. recibieron a unos 45.000 damnificados. Una portavoz de esa institución, Deborah Daley, dijo a los periodistas que la organización estableció también quince comedores para las víctimas y que cuenta con capacidad para alimentar a 350.000 personas. «Se trata de nuestra mayor movilización en la historia de la organización», aseguró Daley. Al principio, parecía que la tormenta iba a golpear de costado a Nueva Orleans, pero las enfurecidas aguas del lago Pontchartrain provocaron agujeros en el sistema de diques que protegen la ciudad, que se extiende bajo el nivel del mar, y a partir de allí sus calles se fueron inundando lentamente.
El Cuerpo de Ingenieros del ejército y trabajadores de los diques locales no lograron ayer contener el agua que caía desde una grieta de 60 metros ubicada cerca del centro de la ciudad con 1.360 kilogramos de bolsas de arena llevadas allí con un helicóptero, por lo que ordenaron no acercarse a la ciudad por temor a que se aumenten las inundaciones.



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