Asunción (EFE, AFP, ANSA) - El nuevo ministro del Interior de Paraguay, Nelson Mora, prometió ayer «tolerancia cero para la delincuencia y la mafia», en una nueva jornada de tensión en la que miles de personas protestaron contra el gobierno por la falta de seguridad.
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La protesta coincidió con el sepelio de Aníbal Armín Riquelme, el niño de 10 años asesinado tras haber sido secuestrado.
El crimen provocó una tormenta política en el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos, quien el miércoles removió al ministro del Interior, Orlando Fiorotto, y a la comandancia de la Policía Nacional de Paraguay. El niño -hijo del empresario tabacalero Pedro Riquelme-fue secuestrado el lunes y su cadáver apareció el miércoles en un pastizal de Luque, cerca de Asunción. Ante la indignación general, el nuevo ministro del Interior, Mora, prometió «tolerancia cero a la delincuencia y la mafia». Mora anunció que no será un «ministro de gabinete» sino que recorrerá el terreno, y que no tolerará «a policías gordos».
El nuevo comandante de la policía, comisario Carlos Zelaya, anunció que «golpeará las puertas del Parlamento» por más presupuesto para la institución, y abogó por penas más duras para los delincuentes.
Desde una cárcel militar de la localidad de Viñas cué, el ex general golpista Lino Oviedo, quien cumple una condena de 10 años de cárcel, volvió a defender la aplicación de la pena de muerte por silla eléctrica, al referirse a la ola de violencia. Oviedo concurrió ante el juez Pedro Mayor Martínez, quien le levantó la prisión en uno de los cuatro casos judiciales que enfrenta, referido a un intento de golpe de Estado ocurrido en mayo de 2000, cuya organización se le atribuye desde la clandestinidad. El ex general cumple una condena de 10 años de cárcel en la prisión militar de Viñas Cué por diversos delitos.
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