23 de mayo 2005 - 00:00

"Habrá una revuelta aun más sangrienta"

Felipe Quispe, el líder aimara que ahora amenaza con escindira esa etnia de Bolivia. Su postura es tan extrema que,para él, Evo Morales no es de izquierda.
Felipe Quispe, el líder aimara que ahora amenaza con escindir a esa etnia de Bolivia. Su postura es tan extrema que, para él, Evo Morales no es de izquierda.
La Paz (enviado especial) -La realidad boliviana está atravesada por drásticas divisiones sociales, políticas, étnicas y geográficas. Una de las voces más extremas en este abanico es la de Felipe Quispe, líder de comunidades de indígenas aimaras. Este ex diputado del Movimiento Pachacuti recibe a Ambito Financiero en la sede paceña de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia, donde está realizando una huelga de hambre hasta mañana, cuando está prevista otra marcha de indígenas sobre La Paz. Quispe anuncia: «Queremos separarnos de Bolivia»; «va a haber una revuelta horrorosa y sangrienta» y «tarde o temprano, todo va a reventar».

Periodista
: ¿Cuál es su postura en cuanto a la Ley de Hidrocarburos sancionada?

Felipe Quispe: No nos conforman ni 50% de regalías ni, mucho menos, 32%. Queremos 100%, la nacionalización total e industrializar el producto acá mismo
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P.:
Usted sabe que para extraer hidrocarburos y producir combustibles se necesitan capitales que no parecen tenerlos ni las comunidades indígenas ni el Estado boliviano.

F.Q.: Ese es el argumento de nuestros opresores. En el mundo hay competencia y sabemos que hay muchos países que necesitan ese recurso estratégico no renovable que es el gas. Seríamos tontos o imbéciles si nos hacen creer que no hay plata para explotar lo que tenemos. Han venido a ofrecernos chinos y japoneses que ellos ponían todo el capital y nos dejaban 80% de la producción. Yo no pienso con el cerebro de un ratón o el de una mosca. Es un recurso escaso, como lo fueron el oro y la plata que se llevaron los españoles, o el estaño que regaló la República de Bolivia. No queremos que pase lo mismo
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P.:
¿Plantean la expropiación de las instalaciones privadas existentes?

F.Q.: Por supuesto, son nuestras. En 1932, tras la guerra del Chaco, ya se nacionalizó. En 1960 también se nacionalizó. Gonzalo Sánchez de Lozada fue quien lo entregó en 1997. No sólo hay gas, también hay agua, diésel y otros combustibles. Nadie sabe cuánto ganaron las empresas beneficiadas por Sánchez de Lozada. Ni el propio presidente Mesa lo sabe, porque es una especie de secreto militar. Vamos a imponer un sistema comunitarista que ante los ojos de los occidentales puede aparecer como un comunismo primitivo, pero que persiste en muchas comunidades
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P.:
¿Está en contra de que Bolivia venda gas a la Argentina?

F.Q.: La Argentina compra un poco más barato que Brasil, así que algo hay. No tenemos nada que ver con esos contratos porque no los hemos firmado
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P.:
¿Tiene puntos de coincidencia con Evo Morales?

F.Q.: Evo Morales está comprometido con las transnacionales. Hace un simulacro de oposición a Carlos Mesa, pero maneja los ministerios de Educación y Asuntos Indígenas. La lucha es a todo o nada, no queremos traicionar a nuestros muertos de setiembre y octubre de 2003
(cuando cayó Sánchez de Lozada).

• Separación

P.: ¿Tiene intenciones de participar en las próximas elecciones?

F.Q.: Vamos a participar en los comicios municipales y en las presidenciales de 2007, aunque ésa va a ser la última vez. Queremos separarnos de Bolivia, porque no nos ha dado nada a los indígenas. No tenemos agua potable, sistema eléctrico, puestos sanitarios, caminos ni forma de vender nuestros productos. Estamos obligados a la libre autodeterminación.


P.:
¿Cómo se llevaría a cabo esa separación?

F.Q.: Va a haber tres asambleas constituyentes: la de los quechuas de las tierras medias, la nuestra en las tierras altas y la de los guaraníes en las tierras bajas. De aquí saldrá la constitución política del Estado del pueblo indígena expresada en tres idiomas. Si en Bolivia no nos aceptan, ya que somos 6 millones, 80% de la población total, nosotros nos separamos con nuestros propios ministros, ejército, policía y signos. El 2 de agosto tenemos convocada la asamblea de los aimaras. En las tierras bajas (Santa Cruz de la Sierra) hay voces de extranjeros y de colonizados que hablan de autonomía, pero cuando surjan las voces verdaderas de los guaraníes que están allí, tarde o temprano, todo va a reventar
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P.:
¿Contempla el uso de la violencia?

F.Q.: Desde que nacemos hasta que nos morimos, nosotros estamos pensando en rebelarnos. Hemos sido educados para alzarnos en armas. Los colonizadores de 1532, Pizarro y Almagro, no llegaron con flores, sino que trajeron espada, Biblia, opresión y aniquilamiento. Bolívar y Sucre han tenido que levantar la violencia revolucionaria y en 1952 también hubo una rebelión para implantar reformas. Nos espera una revuelta que va a ser peor, más horrorosa y más sangrienta que las anteriores
.

P.:
¿Por qué esa mayoría indígena a la que se refiere no se tradujo en las elecciones, especialmente en las anteriores?

F.Q.: Porque no había un instrumento político. En las dictaduras nos manejó el pacto militar-campesino, y en la democracia nos manejan los partidos de izquierda, como el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que nos traicionaba. En el año 2000, comenzamos a barrer esa basura colonial
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