2 de junio 2005 - 00:00

Holanda también plebiscitó "No"

El No de Francia a la Constitución Europea parece haber desatado un proceso impredecible para la Unión. Los holandeses se pronunciaron ayer, y el rechazo, que alcanzó 61,7%, superó las previsiones más negativas. Los principales líderes del continente comienzan a admitir implícitamente el naufragio del texto sometido a referendo. Queda en evidencia la división entre la dirigencia europea y el electorado. Mientras los gobernantes participan en festivas cumbres que terminan multiplicando la burocracia, los ciudadanos piden mejores empleos y mayor seguridad.

Tras una jornada electoral con participación superior a la esperada, fiscales terminan de contar los otos en un colegio de Amsterdam.
Tras una jornada electoral con participación superior a la esperada, fiscales terminan de contar los otos en un colegio de Amsterdam.
Amsterdam (Reuters, EFE, ANSA) - La mayoría de los holandeses sumó un enérgico No a la Constitución europea, agravando la crisis del continente desatada el domingo tras el plebiscito en Francia. Aunque aún restan pronunciarse 13 países, todo indica que el texto constitucional que procuraba sellar la unidad política del continente es parte del pasado.

Con 61,7% de los votos, el No venció al Sí, que alcanzó 38,3%, según el cómputo oficial. La participación electoral fue de 63,9% del padrón, muy por encima de 39% registrado en la elecciones al Parlamento Europeo el año pasado.

Aunque la victoria del No estaba anunciada por los sondeos, partidarios y adversarios de la Constitución mostraron su asombro por lo abultado del resultado y la movilización popular. Tanto miembros del gobierno como parlamentarios en la oposición que defendían el Sí reconocieron que el resultado es una señal inequívoca de que los ciudadanos, además de rechazar la Carta Magna, denunciaron con su voto la brecha existente entre la clase política holandesa y europea con los ciudadanos.

• Justificación

El primer ministro, el democristiano Jan Peter Balkenende, justificó la derrota del Sí en que los holandeses están preocupados por «el ritmo de los cambios (en Europa)» en los que los ciudadanos no se sienten implicados.

Asimismo, Balkenende dijo que «Europa ha sido en los últimos años demasiado cuestión de política y no suficientemente de los ciudadanos».

Por su parte, el líder de los laboristas en la oposición (PvdA),
Wouter Bos, cuyo partido también apoyó la campaña del Sí, dijo que tras la demoledora victoria del No, hace falta «un debate más importante, orientado a recuperar la confianza de los ciudadanos».

Diputados de los partidos en el gobierno (democristianos -CDA-, liberales de derechas -VVD- y demócrata-liberales, -D66- ) y en la oposición (especialmente los laboristas, PvdA) ya adelantaron que el Parlamento asumirá los resultados del referendo
no vinculante y no ratificará la Constitución.

Sin embargo, los resultados del referendo en Holanda no tendrán consecuencias políticas como en Francia. En ello coincidieron tanto Balkenende como el ministro de Exteriores holandés,
Ben Bot, y el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Atzo Nicolai. Tampoco los partidos mayoritarios en la oposición, laboristas (PvdA) y verdes (Groen Links), reivindican que caigan cabezas en el gobierno, con el que estaban subidos al mismo barco del Sí en la campaña.

Solamente el líder de la campaña del No, el independiente escindido del VVD (liberales),
Geert Wilders, es partidario de que se convoquen nuevas elecciones para dar paso a otro gobierno. El recambio está previsto para 2007.

La política holandesa, habitualmente sin estridencias, se vio conmovida en los últimos tiempos con 2002 del político populista antiinmigración
Pim Fortuyn y por la muerte de un cineasta que era un duro crítico del islamismo.

Los comicios no están previstos hasta 2007 y Balkenende insistió en que no renunciará si los votantes rechazaban la Constitución.

• Golpe mortal

El rechazo de la Constitución en Holanda, que como Francia fue uno de los seis países que fundaron el bloque en la década de 1950, podría dar un golpe mortal al tratado, elaborado para simplificar el funcionamiento de la Unión Europea después de su ampliación de 15 a 25 estados.

El resultado también genera dudas sobre las esperanzas de los líderes de la Unión Europea de una política exterior más fuerte y sus planes para ampliarse aun más hacia los Balcanes, Turquía y Ucrania.
De hecho, el rechazo a la inmigración en Holanda (1,6 millón de extranjeros sobre 16 millones de habitantes) parece haber sido una de las claves del triunfo del No. Además, el gobierno sufre impopularidad por reformas con altos costos para el Estado social.

El presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durao Barroso, admitió que el No holandés anunciaba tiempos difíciles para la Unión Europea, mientras que el primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, cuyo país preside este semestre a la UE, opinó que el proceso de ratificación del tratado debe continuar.

Los líderes de la UE deben discutir cómo continuar el proceso de ratificación en una cumbre que se realizará el 16 y 17 de junio. Todo parece dicho.

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