12 de diciembre 2006 - 00:00

Hora crítica en la Concertación

Santiago - Augusto Pinochet fue la razón que dio origen a la coalición de centroizquierda, la Concertación, que lo derrotó en el plebiscito de 1988 y ha gobernado Chile en los últimos 16 años. Pero ahora que el ex dictador murió, el bloque enfrenta un período decisivo tras su más grave crisis.

Recientes denuncias de desvíos de fondos en una repartición de deportes del gobierno minaron las relaciones al interior del conglomerado, que con cuatro presidentes ha dirigido el país desde marzo de 1990.

Antes, la decisión de Chile sobre el voto para un país latinoamericano en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas también provocó divisiones entre la Democracia Cristiana y sus aliados al interior de la Concertación, el Partido Socialista y el PPD.

«Viene el desgaste por el tema de Pinochet, que al no estar como un elemento referencial viene a dejar en mayor evidencia las diferencias entre cada uno de ellos (los partidos políticos)», dijo Guillermo Holzmann, director del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile.

De hecho, la figura del ex dictador, que gobernó con mano de hierro entre 1973 y 1990, volvió a unir a los partidos de la coalición, ya que sus presidentes salieron a respaldar ayer la decisión de la mandataria Michelle Bachelet de no autorizar honores de Estado ni duelo oficial por el funeral de Pinochet.

«La Concertación tiene una enorme responsabilidad por delante, más allá de lo que señalan algunos, en el sentido de que con la muerte de Pinochet la Concertación ya pierde sentido», dijo Ricardo Núñez, senador y ex presidente del Partido Socialista.

«Por el contrario, la muerte de Pinochet obliga a la Concertación a seguir la tarea de reconstruir una democracia mucha más participativa y más plena», aseguró Núñez, agregando que el influjo del ex dictador sobre los partidos de la derecha opositora han frenado una democratización más rápida del país.

Fabián Pressacco, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Alberto Hurtado, dijo que la Concertación ha sabido aprovechar la idea «autoritarismo contra democracia» sobre la dictadura militar y aún podría sacar más ventaja si la oposición de derecha no hace un «mea culpa» por su apoyo a Pinochet.

«Si la derecha no aprovecha la muerte de Pinochet para revisar su posición va a seguir habiendo espacio para leer la política en clave autoritarismo versus democracia», dijo Pressacco.

«De eso se puede seguir nutriendo la Concertación», agregó.

Tras el regreso de la democracia Chile ha sido presidido por los democratacristianos Patricio Aylwin y Eduardo Frei y por los socialistas moderados Ricardo Lagos y Bachelet.

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