8 de abril 2005 - 00:00

Hoy funeral de Juan Pablo II en una Roma totalmente blindada

Una Roma colapsada como nunca y virtualmente militarizada será sede hoy del funeral de Juan Pablo II, uno de los papas más trascendentes de los tiempos modernos. Se estima que hasta 7 millones de fieles y 200 dignatarios extranjeros participarán de las exequias. Aviones radar, helicópteros (foto), buques, 15.000 efectivos y un millar de francotiradores formarán parte del mayor dispositivo de seguridad que se recuerde, destinado a impedir cualquier posibilidad de atentado. En tanto, se conoció ayer el testamento espiritual del Papa desaparecido. En él admite que pensó en renunciar, declara no tener bienes para legar y pide que se quemen sus documentos privados.

La llegada de visitantes ha colapsado totalmente la ciudad.
La llegada de visitantes ha colapsado totalmente la ciudad.
Roma (ANSA, EFE, Reuters, EFE, AFP, ASN) - Millones de fieles, cerca de 200 dignatarios extranjeros y más de 3.500 periodistas participarán hoy en una Roma virtualmente blindada en el funeral de Juan Pablo II.

El alcalde de Roma, el ex comunista Walter Veltroni, dijo ayer que algo más de 2 millones de personas arribaron desde el lunes pasado a San Pedro y las zonas adyacentes, para dar el último adiós a Juan Pablo II.

«La situación está bajo control en Roma», dijo Veltroni saliendo al cruce de reportes que hablan de una ciudad colapsada. El funcionario precisó que se trata «del más grande evento de masas de la historia y lo estamos enfrentando».

Miles de personas, en especial polacos, continuaban arribando anoche a la ciudad, en medio de un gigantesco despliegue de seguridad (ver vinculada).

Entre los representantes extranjeros figuran George W. Bush, su padre, Bill Clinton, Tony Blair, la reina Isabel II de Inglaterra, el príncipe Carlos, Carlo Azeglio Ciampi, Silvio Berlusconi, Jacques Chirac, Gerhard Schröder, José Luis Rodríguez Zapatero, la pareja real española, Kofi Annan, Luiz Inácio Lula da Silva, José Sarney y Fernando Henrique Cardoso
. Según los expertos en seguridad, semejantes figuras pueden constituir un atractivo blanco para el terrorismo internacional, por lo que nada se ha dejadolibrado al azar. El primer ministro italiano, Berlusconi, se comunicó con representantes del gobierno polaco para pedirles que desalienten a los fieles a seguir viajando, dado que, entre visitantes e italianos, se cree que hasta 7 millones de personas podrían pretender participar en las exequias, algo que transformaría la ciudad en un verdadero caos (ver vinculada).

• Rito

Los ritos de los funerales del Papa serán encabezados por el cardenal alemán Joseph Ratzinger, decano del colegio cardenalicio, y se estima que se prolonguen durante tres horas.

Ratzinger, ex secretario de Estado y uno de los considerados «papables» o, en su defecto,«gran elector» del sucesorde Juan Pablo II, presidirá la ceremonia en el sagrario de la Plaza San Pedro, con el callado del Papa colocado en el suelo, frente al altar, y el Evangelio encima.

Los celebrantes de la misa, que llevarán ornamentos color rojo, luto para los pontífices, serán todos cardenales, que deberían llegar a 164.

El rito, que será seguido por la prensa mundial, comenzará a las 10 hora local.

Antes de la misa exequial, el cuerpo del Papa será colocado en el ataúd. Después será trasladado al sepulcro.

«En estas dos partes del rito -explica el Vaticano-está prevista la participación de un reducido número de personas.» Seguramente, no será televisada la sepultura.

El cajón del Papa será colocado antes de la misa en otro de madera de ciprés y le será cubierto el rostro con un velo de seda blanco; además se sumarán una bolsita con medallas de plata y bronce del pontificado, y un tubo de metal con el Rogito, es decir, una biografía suya.

• Presencias

En la ceremonia también participará el cardenal carmarlengo, Eduardo Martínez Somalo, el cardenal arcipreste de la basílica vaticana Francesco Marchisano, los cardenales Angelo Sodano, ex secretario de Estado, y Camillo Ruini, vicario de la ciudad de Roma. También estarán presentes los integrantes de la «familia pontificia», entre ellos, los secretarios de Juan Pablo II.

Una vez finalizado el rito de la colocación del cadáver, el cajón será llevado en procesión por los «sediarios
pontífices» a través de la basílica hacia el sagrario.

Los cardenales, obispos y una representación de los párrocos de Roma que esperarán el cortejo fúnebre estarán a la derecha del sagrario.

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