Nueva York (EFE, AFP, Reuters) - Serbia logró ayer el apoyo de la Asamblea General de la ONU a su propuesta de consultar al tribunal internacional de Justicia en La Haya sobre la legalidad de la independencia unilateral de Kosovo, lo que puede complicar el camino de Pristina hacia la creación de un Estado propio.
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La resolución presentada por el ministro de Exteriores serbio, Vuk Jeremic, fue tomada por una Asamblea General dividida, en la que 77 países votaron afirmativamente, seis se opusieron y 74 se abstuvieron. Los votos en contra fueron los de Estados Unidos, Albania, Nauru, Islas Marshall, Micronesia y Palau.
El texto serbio solicita que se pregunte al tribunal internacional, con sede en La Haya, sobre si la declaración de independencia que las autoridades de Pristina anunciaron el pasado 17 de febrero se ajusta al derecho internacional.
Los países que respaldaron la resolución consideraron que la medida es uso apropiado de los mecanismos internacionales de resolución de disputas que proporciona la ONU.
«La propuesta de resolución cumple con los requisitos de forma y fondo establecidos por la Carta de Naciones Unidas», apuntó el embajador de México, Claude Heller, que al igual que prácticamente todos los países latinoamericanos votó a favor de la propuesta.
En ese sentido, el embajador de España ante la ONU, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, señaló en una intervención antes de la votación que su país apoyaba la resolución serbia, porque permite contar con la opinión de la más alta instancia judicial internacional.
«Creemos que es a esta Asamblea y a otros órganos de decisión de las Naciones Unidas a los que corresponde (tras el fallo) llegar a las consideraciones oportunas», apuntó.
España forma parte junto con China, Rusia, Chipre, Eslovaquia, Grecia, Georgia, Portugal o República Checa, entre otros, del grupo de países que no dio su respaldo a la declaración unilateral de independencia de Kosovo.
Belgrado aseguró que respetará la opinión de ese tribunal, sea cual fuere, pese a que no tiene un carácter vinculante.
Jeremic aseguró, al presentar la resolución, que solicitar la opinión del tribunal internacional es la «vía más prudente» de resolver la crisis causada por la declaración unilateral de Pristina.
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