La Paz (EFE, Reuters) - Aunque sin tocar el núcleo duro político de su gobierno, el presidente de Bolivia, Evo Morales, produjo una importante remodelación de su gabinete que incluyó la incorporación de cuatro ministros de perfil técnico con el objetivo de impulsar el crecimiento económico del país.
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Al comenzar su tercer año de mandato, Morales decidió cambiar a cuatro de sus 16 ministros, afectando tres áreas económicas (Planificación del Desarrollo, Producción y Microempresa, y Servicios, Obras Públicas y Vivienda) y una social (Salud y Deportes).
Al frente de Planificación del Desarrollo colocó a Graciela Toro, una socióloga y economista que se declara independiente y con 20 años de experiencia en México en política económica y social, y en organizaciones no gubernamentales.
Para la cartera de Producción y Microempresa, Morales optó por el empresario paceño Javier Hurtado, propietario de la industria ecológica Irupana y doctor en Sociología especializado en la organización de las comunidades indígenas. El ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda será Oscar Coca, un administrador de empresas que milita en el gobernante Movimientoal Socialismo y que ha presidido el Consejo Municipal de la ciudad de Cochabamba y dirigido el Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo (Fonadal).
La cara nueva del área social es Walter Selum, un médico cardiólogo con 26 años de experiencia que dice identificarse con los movimientos sociales del país y que gestionará Salud y Deportes.
Con la «profesionalización» de estos ministerios, Morales pretende impulsar la economía nacional este año y paliar algunas debilidades relacionadas con el Plan de Vivienda o las carreteras,tal como ha reconocido el propio presidente.Morales ratificó, sin embargo, a su equipo político, integrado por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; Gobierno (Interior), Alfredo Rada; Relaciones Exteriores, David Choquehuanca; y Defensa, Wálker San Miguel, a quienes la oposición señala como culpables de la polarización que vive el país.
En este sentido, se pronunció ayer el senador Fernando Rodríguez, de Podemos ( centroderecha), que consideró «irrelevante» esta remodelación del gobierno, porque no es «estructural» y simplemente supone un «acomodo de personas».
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