Washington - La incertidumbre se apoderó ayer de los medios de comunicación luego de que se difundiera una carta que anunciaba la retirada de EE.UU. de Irak, que fue inmediatamente desmentida por el Pentágono. Sin embargo, horas después el jefe del Estado Mayor, el general Mark Milley, reveló que el documento era auténtico, pero que se trataba de un “borrador” que nunca debería haber visto la luz.
Insólito: EE.UU. habló de salir de Irak, pero luego se desdijo
Afirman que fue un borrador que no debía haber visto la luz. Trump había amenazado con sanciones si se fuerza la expulsión de sus militares.
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La noticia sobre el posible repliegue llegó después de que el Parlamento iraquí reclamara la expulsión de fuerzas extranjeras en respuesta al asesinato, en Bagdad, del general iraní Qasem Soleimani. Tras la votación de los legisladores el presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con imponer sanciones “muy fuertes” a Irak, sin entrar en detalles de cuáles serían los objetivos.
De acuerdo con la versión oficial, el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, William H. Seely, mandó entregar -en mano, según un responsable militar norteamericano en Bagdad- una carta al número dos del ejército árabe, en la que explicaba que respetaba “la decisión soberana que ordena su partida”.
Pero el jefe del Estado Mayor en Washington anunció poco después que se trataba de un error y que el documento era en realidad un “borrador”. Previamente, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, había negado que las tropas estadounidenses fueran a replegarse, explicando que “no hay ninguna decisión de abandonar Irak . No se ha tomado una decisión de abandonar Irak. Punto”.
En Bagdad, sin embargo, el estruendo de los helicópteros seguía resonando, mientras que la misiva avisaba que aumentarían los desplazamientos de helicópteros de cara a una retirada.
Estados Unidos tenía 5.200 soldados desplegados en Irak antes de que, la semana pasada, llegaran varios centenares más para proteger la embajada, situada en la Zona Verde -un barrio de Bagdad custodiado por importantes medidas de seguridad-, atacada el martes por miles de manifestantes pro-Irán.
Las idas y vueltas en torno al anuncio fallido dejaron en envidencia, una vez más, la enorme desconexión entre la cúpula de mando estadounidense. En ese sentido, los analistas sostienen que es una muestra de la falta de un plan de contingencia del Gobierno de Trump frente a la ejecución de Soleimani.
En cualquier caso, la salida precipitada y por la puerta trasera de Irak sería una dura derrota para Estados Unidos.




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