Roma - Apenas podía dar crédito a sus ojos. Con una sencilla operación, que hasta los menos duchos en informática saben hacer, un estudiante griego de medicina de la Universidad de Bolonia descubrió el lunes el contenido secreto del informe estadounidense sobre la muerte de Nicola Calipari, el agente italiano tiroteado por soldados norteamericanos en Bagdad. «Soyun apasionado de la informática, no un hacker. Digamos que encontré una caja fuerte con la llave puesta en la cerradura y me limité a abrirla.»
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El joven, que prefiere mantener el anonimato, suele navegar de noche por Internet para controlar su correo electrónico y leer los periódicos. «Vivo fuera de Grecia y me gusta mantenerme informado».
La otra noche, después de estudiar y participar en las celebraciones por la Pascua ortodoxa, el estudiante entró en un periódico italiano que había colgado en su página Web el informe de EE.UU. sobre la muerte de Calipari, ocurrida hace casi dos meses en la capital iraquí tras la liberación de la periodista Giuliana Sgrena. El informe, de unas 40 páginas, había sido difundido por el comando militar norteamericano, pero con numerosas tachaduras. El estudiante lo vio y decidió seleccionarlo todo para copiarlo y pasarlo a un archivo de texto normal. Ante su mirada atónita, fue entonces cuando todas las frases, nombres y hasta páginas censuradas reaparecieron. «El informe estaba en formato PDF. Con el programa Acrobat seleccioné todo el texto y vi cómo aparecían las frases escondidas. Copié todo a un archivo de texto y vi el documento íntegro.» El joven griego decidió entonces avisar a los medios de comunicación para informarles del descubrimiento.
«No pude dormir de la excitación. Al principio creí que había sido el periódico el que había hecho las tachaduras. No podía creer que el ejército norteamericano hubiese cometido ese error. Se equivocaron al salvar el documento porque se olvidaron de activar la opción que no permite a los usuarios copiarlo», explica.
De este modo, Italia se enteró del nombre del soldado que disparó contra el coche en que viajaba Calipari: se trata de Mario Lozano, de la Guardia Nacional y procedente de Nueva York, si bien la Fiscalía de Roma sólo podrá indagar sobre él cuando haya sido identificado oficialmente, tras la respuesta de la comisión rogatoria.
«He hecho mi deber de ciudadano, aunque no sea italiano», comentó el estudiante de Medicina. «Se lo debía a la memoria del pobre Calipari.»
El agente del servicio secreto militar italiano murió el pasado 4 de marzo alcanzado por los disparos de una patrulla estadounidense mientras se dirigía en coche al aeropuerto de Bagdad con la periodista G i u l i a n a Sgrena, a quien acababa de rescatar tras permanecer un mes secuestrada por un grupo iraquí. Hasta aquí, Italia y EE.UU. están de acuerdo. En casi todo lo demás, no. Tras una investigación conjunta llevada a cabo por una comisión mixta, Roma y Washington han tenido que admitir abiertamente sus discrepancias, divulgando por separado sus respectivas versiones.
• Controversia
Según EE.UU., el automóvil en el que viajaban Calipari, Sgrena y otro agente secreto italiano, que es quien conducía, circulaba a elevada velocidad (96 kilómetros por hora) y no se detuvo ante el puesto de control de la patrulla norteamericana pese a las advertencias luminosas que se le hicieron. Por el contrario, el informe del gobierno italiano atribuye la muerte de Calipari a la « inexperiencia» y el «estrés» de la patrulla estadounidense que abrió fuego. La investigación italiana llegó a la conclusión de que es «verosímil» que el estado de tensión en el que se encontraban los militares norteamericanos los indujera a reacciones «instintivas y poco controladas».
El informe italiano se hace eco de las declaraciones del conductor para afirmar que el coche iba despacio, a no más de 50 kilómetros por hora, pero insiste en que «la cuestión no parece relevante, dado que no había señales de advertencia que impusieran una velocidad moderada».
También asegura que en la carretera por la que circulaban no había señales que indicaran la presencia de un puesto de control.
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