Intervienen Brasil y la Argentina en la crisis boliviana
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, posa junto al canciller argentino, Jorge Taiana, y el vicecanciller de Colombia, Camilo Reyes. Otro intento para aliviar la crisis política en aquel país.
A la vez, en el gobierno de Evo Morales se evidencian otras fracturas. El último día de febrero la Corte Nacional Electoral suspendió el referendo convocado desde La Paz para modificarla Constitución, plan que incluía, entre otros puntos, una reforma agraria. La semana pasada, el gobierno central, para acotar el margen de maniobra de Santa Cruz, prohibió las exportaciones de aceite de soja. En ese departamento, las protestas contra Evo Morales van «in crescendo»: la de este miércoles reunió a 50.000 personas. Los camioneros que transportan aceite se han plegado a un paro y, al igual que en la Argentina, cortaron los caminos. En Camiri, centro petrolero cruceño, quienes se decidieron por la huelga (van ya 10 días) son los trabajadores de YPFB, que piden la « refundación» de la estatal y la expulsión de cuatro petroleras extranjeras. Como los camioneros, plantaron piquetes en las rutas que conectan el sur boliviano con Santa Cruz de la Sierra y la Argentina.
Hace tres días, en medio de acusaciones cruzadas, renunció el secretario de Comunicaciones y Prensa, Alex Contreras, hombre que hasta ese momento pertenecía al riñón de Morales y era considerado uno de los intocables del gobierno. Otras denuncias, como las que responsabilizan al Palacio Quemado de haber ordenado el seguimiento y espionaje a políticos de la oposición y miembros del Poder Judicial, también han empezado a aparecer.
Eduardo Paz Vargas, titular de Cainco ( Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Santa Cruz) cree que «Bolivia siempre ha sido un país centralista pero con Evo Morales, la administración central está estancada». Esa es la razón por la que, para Paz Vargas, el proceso de profundización democrática y de supervivencia autonómica de los departamentos se viene acelerando. La pregunta que surge es: ¿puede salir sola Bolivia de esta crisis o necesita la ayuda de, por lo menos, sus vecinos? A la que se le podría agregar otra, más temible: ¿No será demasiado tarde para tomar conciencia de lo que ocurre en Bolivia, distraídos como estamos, con los sucesos de Ecuador y Colombia y las actuaciones de Hugo Chávez?
Justamente, Jorge Quiroga interpreta que el destino de su país va por una senda, si se quiere, más radicalizada. El viernes 28 de marzo, durante una conferencia que brindó en un seminario en Rosario, dijo que América latina y Bolivia en particular están viviendo «el proyecto político más peligroso de su historia, financiado por Hugo Chávez, quien viene trabajando en la 4ESdesestabilización de Bolivia desde el año 2000».
Para contrarrestar este proyecto y por sobre todo para ayudar a que Bolivia regrese a su equilibrio, el cruceño Paz Vargas considera que primero Brasil y después la Argentina serían los países con mayor capacidad persuasiva para destrabar las tensiones, si se llegase a un momento crítico. «Son nuestros vecinos», dice, «y también tienen fuertes inversiones en Bolivia, aunque -aclara- deberían modificar antes la visión que tienen de Bolivia, la que, sobre todo en el caso argentino, está muy 'gasificada'».




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