19 de agosto 2004 - 00:00

Irak: líder rebelde chiita aceptaría entregar armas

Moqtada al-Sadr, máximo líder chiita de Irak, aceptó transformar su grupo en un partido político, lo que sería un logro significativo del gobierno de Bagdad.
Moqtada al-Sadr, máximo líder chiita de Irak, aceptó transformar su grupo en un partido político, lo que sería un logro significativo del gobierno de Bagdad.
Bagdad (ANSA, AFP, EFE) - El clérigo radical chiita Moqtada al-Sadr aceptó ayer la propuesta de paz del gobierno iraquí, que incluye su desarme y la transformación de su milicia en un partido político. Desde Najaf, la ciudad santa en la que resistía el asedio de tropas estadounidenses, el principal jefe rebeldeiraquí exigió a su vez que las tropas invasoras se retiren del área, lo que anoche ponía en duda la aplicación del plan.

Al-Sadr anunció la retirada de la milicia de la venerada mezquita del imán Ali bin Taleb, en una carta de cuatro líneas dirigida a la presidencia de la Conferencia Nacional que ayer constituyó en Bagdad el primer parlamento interino de la posguerra.

«Acepta las condiciones y desea seriamente integrarse en el proceso político de la nueva Irak», dijo la vicepresidenta de la conferencia, Safee Al Shuhel, al millar de delegados de la Conferencia Nacional
. Concretamente, lo que habría sido aceptado por Al-Sadr es su retirada de la mezquita, la transformación de la milicia Ejército del Mehdi en una organización política y el desarme rebelde.

El vocero del clérigo radical, Mahmoud Al Shidani, confirmó que Al-Sadr había accedido a un acuerdo, pero subrayó que antes de abandonar la mezquita y desarmar a los milicianos debía ser declarado un «alto el fuego». En las últimas dos semanas,cientos de milicianos chiitas habían muerto y Al-Sadr y un grupo de leales estaban recluidos en la mezquita de Alí.

El jefe rebelde pretendía en los últimos días el retiro de las tropas de EE.UU. de Najaf, la entrega del control de la ciudad a las autoridades religiosas, la liberación de los milicianos detenidos, la amnistía para sus leales y retener las armas. Ni el gobierno iraquí ni EE.UU. se pronunciaron ayer sobre estos temas, que podrían complicar el acuerdo. El Departamento de Estado norteamericano se limitó a decir que no le constaba confirmación «desde el terreno» sobre el acuerdo.

• Amenaza

El ministro de Defensa no contribuyó al desenlace pacífico del conflicto al calificar de « banda de mercenarios» a las milicias de Al-Sadr y al amenazarlos con «la lección» en batalla.

Al-Sadr, alegando motivos de seguridad, rehusó entrevistarse con la delegación encabezada por un familiar, el clérigo
Hussein Al-Sadr, principal impulsor de la propuesta, y quien a su regreso a Bagdad se reunió con el premier, Iyad Allawi.

El jeque Hassan al-Athari, de la oficina de Al-Sadr en Bagdad, indicó que el clérigo chiita estaba de acuerdo con el plan.

No obstante, los combates continuaron en Najaf y once personas murieron, entre ellos un soldado estadounidense, en diferentes hechos de violencia en el país.

En tanto, la cadena de televisión catarí Al Jazeera difundió anoche un video en el que un grupo iraquí, hasta ahora desconocido, amenaza con ejecutar al periodista estadounidense
Micah Garen, secuestrado el sábado en Irak, si las fuerzas norteamericanas no se retiran en 48 horas de Najaf.

En la cárcel de Abu Ghraib, famosa por ser el centro de torturas por parte del ejército estadounidense contra iraquíes, dos detenidos fueron muertos por soldados norteamericanos durante un motín.
La violencia comenzó a la madrugada, cuando algunos detenidos agredieron a otros con piedras y objetos contundentes, lo que se extendió al motín de 200 reclusos.

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