30 de septiembre 2002 - 00:00

Irak: ofensiva final de Bush para lograr aval del Congreso

Washington («La Vanguardia», ANSA, Reuters) - El gobierno de George W. Bush ultima las negociaciones con los legisladores oficialistas y opositores, para lograr esta semana el respaldo del Congreso al ataque a Irak, y poder al menos mostrar un frente interno cohesionado ante la creciente oposición internacional a esa ofensiva. En tanto, tras un fin de semana con grandes manifestaciones en Europa y EE.UU. en contra de la guerra, el régimen de Saddam Hussein busca ganar tiempo y hoy comienza las reuniones con funcionarios de la ONU para definir el regreso de los inspectores de armas.

El acuerdo del Congreso sería «una enorme ayuda» a los esfuerzos diplomáticos de EE.UU. para que el Consejo de Seguridad apruebe nuevas y más enérgicas resoluciones que exijan el desarme de Irak, según admitió el secretario de Estado, Colin Powell. El funcionario encara arduas gestiones para lograr una nueva resolución del consejo que habilite la vía militar contra Bagdad, extremo que encuentra hasta ahora una tenaz negativa de Rusia, China y Francia.

El jefe de la bancada demócrata del Senado, Tom Daschle, anunció que la eventual invasión a Irak será tratada esta semana. El tema ocupa un lugar central en la agenda de los políticos para las próximas elecciones legislativas del 5 de noviembre. Además, el diario británico «The Sunday Times» reveló ayer, citando a fuentes militares estadounidenses, que la fecha del ataque contra Irak será el próximo 28 de noviembre, lo que aceleraría los tiempos. Aunque apoyan el ataque y consideran a Saddam Hussein una amenaza para Estados Unidos, el escepticismo de los demócratas es creciente. Varios legisladores de ese partido reclamaron al presidente Bush que modere su retórica bélica contra Irak. En una entrevista televisiva, la senadora Dianne Feinstein pidió agotar todos los recursos diplomáticos: «Sólo entonces, podría pensarse en recurrir a la solución militar».

• Embargo

Más contundentes fueron tres miembros de la Cámara de Representantes que se encuentran de visita en Irak, y calificaron de bárbaro el embargo económico que sufre Bagdad a instancias de las Naciones Unidas. Jim Mc Dermott, del estado de Washington, consideró que la política frente a Irak «fracasó y debemos renunciar a ella». El demócrata se mostró descreído de las pruebas contra Saddam Hussein que los gobiernos británico y estadounidense dijeron varias veces tener. «No me extrañaría que salieran otra vez con alguna información no comprobable. Primero dijeron que era por los vínculos con Al-Qaeda, luego las armas de destrucción masiva. Ahora vuelve Al-Qaeda», expresó. Sin embargo, otros legisladores republicanos insistieron en que los planes militares deben continuar por cuanto el régimen iraquí no permitirá que se lleven a cabo dichas inspecciones. El sábado Irak rechazó un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que le habría exigido aceptar inspecciones de armas en un plazo de una semana y divulgar completamente su supuesto programa de desarrollo de armas en 30 días. En otra entrevista, el senador republicano John Mc Cain afirmó que Saddam Hussein «no les va a permitir entrar (a los inspectores)».

Ayer se produjeron nuevos bombardeos de la aviación estadounidense sobre el radar civil y la sala de embarque del aeropuerto de Basora.

En tanto, durante todo el fin de semana se sucedieron las manifestaciones en contra de la guerra en diversas ciudades. Cinco mil se expresaron en Washington, en el marco de la cumbre del Banco Mundial y el FMI. Otro tanto participó del acto en Madrid según la policía, aunque diez veces más en la versión de los organizadores. Pero los actos más importantes fueron en Londres y Roma el sábado, con 200.000 y 100.000 manifestantes respectivamente. El primer ministro Tony Blair manifestó «comprensión» frente a las protestas.

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