Teherán (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Irán anunció ayer que interrumpirá parcialmente su cooperación con la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), tras la adopción de nuevas sanciones en su contra por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.
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Según declaró el portavoz del gobierno, Gholam Hossein Elham, la decisión fue tomada anoche durante una reunión del Consejo de Ministros, encabezada por el presidente, Mahmud Ahmadinejad.
La medida respondió a una ley aprobada el año pasado por el Parlamento que obliga al gobierno a «revisar las relaciones con la AIEA si el caso nuclear iraní es enviado al Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Ilham, según la agencia de noticias nacional «IRNA».
«El Consejo de Ministros decidió suspender en parte la cooperación con la AIEA hasta que el conflicto vuelva del Consejo de Seguridad a ese organismo», recalcó el portavoz tras calificar una vez más de «ilegal» la resolución del sábado.
Asimismo, afirmó que esta postura significa que Teherán no cumplirá con dos artículos de un acuerdo firmado en febrero de 2002 con la AIEA que obligan a la República Islámica a informar «los detalles de la planificación y programación para el establecimiento de instalaciones nucleares» en el país.
Según la página presidencial, durante esa reunión el ultraislamista Ahmadinejad aseveró que «no habrá ni siquiera un segundo de pausa en la marcha nuclear pacífica y legal del pueblo iraní». «Aunque publiquen cientos de papeles del mismo tipo, pueden estar seguros de que no pasará nada en Irán y nuestra marcha continuará sin interrupción alguna», añadió el mandatario.
En la Resolución 1747 aprobada por el Consejo de Seguridad del ONU bajo el liderazgo de los miembros con derecho a veto (EE.UU., Francia, Rusia, China, Gran Bretaña-más Alemania-) se exige a Irán que suspenda sus actividades de enriquecimiento de uranio, así como la fabricación de un reactor de agua pesada, y aclare las dudas del AIEA sobre los fines pacíficos de sus actividades en esta materia.
Bajo el capítulo 41 de la Carta de la ONU, que no contempla la intervención militar, se dictamina una serie de nuevas sanciones si el régimen de Teherán no cumple en 60 días con estas demandas internacionales.
Las condenas se refieren a la prohibición de Irán de exportar armas y la congelación de activos financieros a 28 individuos y entidades que están relacionados con el programa nuclear y de misiles balísticos iraní, entre ellos miembros de la Guardia Revolucionaria.
Asimismo, se imponen restricciones para viajar a los individuos sometidos a sanciones, a la compra de armas por parte de Irán, así como a conceder créditos y asistencia financiera a ese país.
En el texto también se reafirma el papel de la AIEA en sus esfuerzos para solucionar el caso, y le pide que en 60 días el director de este organismo, Mohamed El Baradei, presente un informe de situación sobre la actitud mostrada al respecto por Teherán.