Jerusalén (Reuters, EFE, ANSA, AFP) --Con las manos vacías y sin poder lograr una tregua entre israelíes y palestinos, el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, terminó ayer su «misión imposible» de una semana en Israel y en los territorios palestinos.
Aunque antes de partir hacia Washington, Powell dijo haber logrado «algún progreso», terminó admitiendo que «un cese del fuego no es por el momento una frase relevante». Como único premio se llevó una promesa del premier israelí, Ariel Sharon, de una «pronta» retirada de las ciudades palestinas invadidas.
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Más claramente sobre los resultados de su gira se expresó el ministro palestino de Información,Yasser Abed Rabbo, quien no vaciló en definir el encuentro mantenido ayer entre Powell yYasser Arafat como «catastrófico». Al término de ese diálogo en Ramallah, Arafat se mostró enfurecido ante los periodistas. Powell había llegado a la región para intentar frenar la ofensiva dispuesta por Sharon en la operación Muro de Defensa, lanzada en las principales ciudades de Cisjordania el 29 de marzo para desarticular los grupos terroristas responsables de la reciente ola de atentados.
El premier Sharon confirmó su decidida oposición a una eventual «fuerza de interposición» internacional que, en caso de una tregua, pueda servir como contención entre las partes. «La presencia de una fuerza internacional -dijo Sharon a la radio militarsería muy peligrosa para Israel porque no podría impedir a los terroristas perpetrar sus crímenes, mientras que impediría a Israel responder a esas agresiones.»
Antes de la conferencia de prensa final en Jerusalén de Powell, la confirmación del total fracaso de la negociación llegó desde El Cairo, donde el presidente egipcio, Hosni Mubarak, imprevistamente anuló una reunión con el jefe de la diplomacia estadounidense. «He sabido que está indispuesto», fue la diplomática respuesta de Powell a los periodistas que preguntaban acerca de los motivos de la cancelación del encuentro con Mubarak, que El Cairo nunca explicó oficialmente.
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