Israel se definió por ley como "Estado nación del pueblo judío" y llovieron críticas por racismo
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Benjamín Netanyahu.
El texto enmendado afirma que "el Estado considera que el desarrollo de los asentamientos judíos es de interés nacional, y que el Estado tomará medidas para alentar, hacer avanzar y servir a dicho interés".
La formulación inicial levantó numerosas críticas, entre ellas, del presidente, Reuven Rivlin, del fiscal general, Avishai Mandelblit, y de la delegación de la Unión Europea en Israel, que denunciaron el carácter discriminatorio del texto.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, celebró esa votación. "Es un momento decisivo en la historia del Estado de Israel que inscribe en el mármol nuestra lengua, nuestro himno y nuestra bandera", proclamó tras el voto.
El nuevo artículo, más impreciso, recibió fuertes críticas de la oposición. El diputado árabe Ayman Odeh enarboló durante el debate una bandera negra en la tribuna para dar testimonio de "la muerte de nuestra democracia".
Otro diputado árabe, Yusef Jabareen, afirmó que esta ley alentaba "no solo la discriminación sino también el racismo, y perpetuará el estatuto de inferioridad de los árabes en Israel". El Estado hebreo actúa como "un movimiento judío y colonial, que prosigue la judaización de la tierra y continúa robando los derechos de sus propietarios".
El secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, consideró en Twitter que el texto legalizaba "oficialmente el apartheid".
Por su parte, la Unión Europea afirmó estar "preocupada" por una ley que podría "complicar", según ella, la solución de los dos Estados para el conflicto palestino-israelí.
La Liga Árabe juzgó que la ley es "peligrosa" y que consolida "prácticas racistas", mientras que Turquía aseguró que el texto "pisoteaba" el derecho internacional y los derechos de los árabes israelíes.
Jordania, que firmó con Israel un tratado de paz, denunció "una ley que consagra la discriminación racial", "aleja las perspectivas de paz" y "anima al extremismo y la violencia".
Durante los debates, el diputado del Likud -el partido de Netanyahu-, Avi Dichter, el ponente de la ley, dijo a los diputados árabes: "Ustedes no estaban aquí antes que nosotros y no se quedarán aquí después que nosotros. Hemos aprobado esta ley fundamental para impedir la mínima voluntad o tentativa de transformar el Estado de Israel en una nación para todos sus ciudadanos".
El texto aprobado entra en la categoría de las leyes fundamentales que hacen de Constitución en Israel.
Desde la creación de Israel en 1948, no se había votado ninguna ley sobre las lenguas oficiales. El hebreo y el árabe se consideraban hasta el momento como lenguas casi oficiales, utilizadas en todos los documentos estatales.
La radio pública destacó que de los 120 diputados, 45 parlamentarios judíos de la oposición votaron contra la ley.




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