Izquierda, fuerte en la calle. ¿Y en urnas?
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La imagen de una Bolivia hecha pedazos
tras el paso del «huracán» que supusieron
las protestas de las últimas semanas ilustró
la edición de ayer del diario paceño
«La Prensa», según la visión del humorista
Javier Menchaca.
• Candidatos
Aunque es prematuro, se baraja como probables candidatos presidenciales con alguna intención de voto significativa a los ex mandatarios Jorge «Tuto» Quiroga (ADN, derecha) y Carlos Mesa (centro). También figuran el empresario cementero Samuel Doria (centro, disidente del MIR) y el propio Morales.
Hay encuestas contradictorias, pero en cualquier caso está claro que no hay un emergente al estilo de Hugo Chávez en 1998 en Venezuela.
Otro dato para tener en cuenta es que, según un sondeo de ayer del diario cruceño «El Deber», 75,7% de la población está de acuerdo con la nacionalización de los hidrocarburos, aunque las formas de hacerlo pueden variar diametralmente.
Morales logró un sorprendente segundo puestoen 2002 con cerca de 20,9% de los votos y 35 bancas en el Congreso. Tal fue la sorpresa, que son contados los diputados del MAS con alguna relevancia política y en su mayoría aún hoy siguen teniendo una actuación marginal.
Con un pie en el palacio legislativo y otro en la calle, el dirigente cocalero navegó estos años entre contradicciones expresadas en cuestión de horas, sin poder formar un entramado partidario que le permitiera llegar a la próxima instancia electoral con mejores chances.
El MAS, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, la alteña Central Obrera Regional, la Central Obrera Boliviana, la Federación de Campesinos de la Paz Tupaj Katari, el gremio de maestros urbanos y rurales y otras agrupaciones indígenas lograron sumar decenas de miles de manifestantes en La Paz estas semanas. Sin embargo,-de allí a una expresión electoral conjunta,la meta es difusa y hasta inconcebible. Morales parece no tener posibles aliados ni a la izquierda ni al centro, aunque claro está que los electorados pueden forzar alianzas de hecho con su voto.
Otro aspecto difícil de comprender es por qué los dirigentes campesinos, como Morales, no están a la cabeza de los reclamos por mayor poder autonómico para las regiones, que, según ellos, son enarbolados por la «oligarquía» cruceña.
Recién en 1985 se pudieron elegir alcaldes en Bolivia y no existe la figura de prefecto ( gobernador) electo por voto popular para los departamentos (provincias). Está agendada una elección para prefectos el 12 de agosto, de incierta realización y legalidad.
El MAS y las organizaciones sociales ocupan su tiempo en evitar que los empresarios de Santa Cruz «armen» mapas y tiempos electorales a su gusto. En este contexto, no se equivocaría quien enrole a Morales entre los unitarios, quizá porque los cruceños supieron apropiarse de una demanda en su debido momento.
No es un secreto que los partidos de izquierda suelen tener mejor comportamiento en elecciones locales que en las nacionales e, incluso, lo regional puede ser un buen punto de partida, como lo fue para el PT de Brasil.
Por último, una mención para la economía. Sería sumamente injusto atribuir alguna culpabilidad a los indígenas y campesinos por el retraso que hace de Bolivia el país más pobre de Sudamérica, pero sí se les podría reclamar una mejor lectura del presente. Una región, Santa Cruz, pudo alcanzar algún grado de competitividad y no sólo gracias a su riqueza hidrocarburífera, sino también en ganadería y soja, además de ser, de lejos, la principal plaza bancaria, industrial y de servicios del país. A lo mejor allí no todo es tan malo ni producto de «la voracidad de las oligarquías».
Ya hubo nacionalizaciones en el pasado boliviano y los resultados están a la vista. Las organizaciones sociales deberían superar el consignismo de expropiaciones irrealizables para focalizarse en la firma de contratos más justos para el país y en el desarrollo de planes económicos más ambiciosos.
En el discurso de la izquierda boliviana no aparecen los proyectos y sobran las ilusiones, como eventuales asociaciones con China y Japón para extraer gas y petróleo. Felipe Quispe debería hablar al respecto con Julio De Vido.




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