8 de julio 2005 - 00:00

Japón teme ser el próximo objetivo terrorista

Japón reforzaba este viernes las medidas de seguridad en todo el país tras los atentados de Londres y teme que su estatuto de fiel aliado de Estados Unidos, tal como lo es Gran Bretaña, le signifique sufrir a su vez un atentado terrorista.

"Tenemos que preparar a fondo medidas contra el terrorismo a partir de ahora, pues nadie puede predecir donde y cuando este tipo de hechos ocurrirá", advirtió el primer ministro japonés Junichiro Koizumi desde Gleaneagles (Escocia), donde participa en la cumbre del G8.

El director de la Comisión Nacional de Seguridad Pública, Yoshitaka Murata, anunció que la vigilancia será inmediatamente reforzada en la red ferroviaria, en los aeropuertos y en los otros puntos sensibles.

“ay informaciones según las cuales (la red terrorista) Al-Qaeda apunta a Japón, pues tenemos bases militares norteamericanas", explicó, citado por la agencia de prensa Jiji.

Según la agencia Kyodo, la seguridad también fue reforzada en torno a las embajadas en Tokio, en las instalaciones militares, así como en la Exposición universal de Aichi (centro), en especial en torno al pabellón británico y a la de dos países que participan en operaciones militares en Irak.

Por su lado, la prensa subrayaba que los riesgos de un atentado islamista en Japón se acentúan por la política pro-estadounidense de Tokio.

Japón desplegó 600 soldados en el sur de Irak, donde participan en trabajos de reconstrucción y en una misión humanitaria.

Es el primer despliegue militar nipón en un escenario bélico extranjero desde 1945.

La constitución pacifista prohíbe a los soldados japoneses a utilizar sus armas, salvo en caso de legítima defensa.
Hasta ahora no lo han hecho, aún cuando su campamento fue objeto de varios ataques con cohetes.

Koizumi reiteró el jueves que los soldados japoneses permanecerán en Irak.
El ministerio de Relaciones Exteriores recomendó prudencia a los japoneses que viajan al extranjero.

El ministerio de Transportes telefoneó el mismo jueves en la noche a todas las compañías aéreas y ferroviarias, a las sociedades de autobuses, así como a los aeropuertos del país para llamarlos a que aumenten la vigilancia.

Tokyo Metro, la principal compañía del metro de la capital, que transporta cada día 5,69 millones de pasajeros, pidió a sus empleados que incrementen los patrullajes y suprimió todos los depósitos de basura en la red.

En 1995, el metro de Tokio fue objeto de un atentado con gas sarín, perpetrado por la secta Aum, que provocó 12 muertos y miles de intoxicados.

Desde entonces, mensajes escritos o difundidos por altavoces invitan a los pasajeros a señalar todo objeto sospechoso.

Pero la apatía de los japoneses o el temor de aparecer como delatores en un país donde el índice de criminalidad es muy bajo, o donde por costumbre es mal visto meterse en las cosas del prójimo, no facilita el trabajo de los encargados de prevenir los atentados.

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