8 de octubre 2003 - 00:00

Juan Pablo II cantó en Pompeya

Juan Pablo II cantó en Pompeya
Pompeya, Nápoles (ANSA) - Fatigado, aunque con gestos de alegría, el papa Juan Pablo II leyó su súplica en el Santuario de Pompeya y realizó un alegato a favor de la paz «en el nuevo milenio». Con su visita de dos horas a la ciudad napolitana, el Papa desmintió los rumores de que no asistiría a causa de su delicado estado de salud, y no sólo ello, sino que cantó, agradeció y pidió a los fieles presentes que «ahora y siempre» recen por él.

De este modo, el anciano Papa pudo concretar su deseada visita al famoso santuario para agradecer a la Virgen del Rosario, a quien había confiado su pontificado, y rezar por la paz.

Karol Wojtyla
, de 83 años, utilizó un helicóptero para hacer el recorrido de ida y vuelta a Pompeya, y el papamóvil para el recorrido desde la zona arqueológica de la ciudad destruida por la erupción del Vesubio en el 79 de esta era hasta el santuario levantado hace poco más de un siglo, donde lo esperaban 30 mil personas que le expresaron enorme afecto. Durante la homilía, Juan Pablo II se detuvo en dos ocasiones ante los aplausos de la multitud y aprovechó la oportunidad para retomar aliento. La necesidad de paz que subraya el rosario tiene «actualidad al comienzo de este tercer milenio, cruzado por vientos de guerra y manchado de sangre en muchas regiones del mundo», dijo el Papa.

Un grupo de detenidos del penal de Poggioreale, cercano a Pompeya, acompañado por agentes, estuvo presente en el santuario. «Usted es un ejemplo de cómo se puede amar la vida, a pesar de las dificultades, que para usted están causadas por los achaques y para nosotros por los errores que hemos cometido», dijeron los presos en una carta entregada al Papa y leída en parte en la plaza.

El Pontífice, cuyo helicóptero aterrizó a las 14.15 (locales) en el Vaticano, poniendo fin a este nuevo y esforzado viaje dados sus 83 años y su quebrantada salud, esta mañana sólo suspendió ocho líneas del texto de 45 preparado para suplicar a la Virgen del Rosario.

Al finalizar la homilía en el Santuario de Pompeya, Juan Pablo II improvisó un agradecimiento a los presentes y con buena voz cantó la bendición final, confirmando la impresión de una recuperación física que pareció advertirse al finalizar el discurso. «Gracias -dijo-gracias a Pompeya.» «Recen por mí en este santuario, hoy y siempre», finalizó emocionado.

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