Julian Assange no debería ser extraditado a Estados Unidos, ya que no obtendría un juicio justo y habría un riesgo de suicidio, dijo su abogado el lunes en el inicio de su juicio en Reino Unido, mientras que Washington volvió a presionar para que el fundador de WikiLeaks sea juzgado en el país, ahora con el argumento de que puso en riesgo a las fuentes que le proporcionaron miles de cables del Departamento de Estado.
Assange podría suicidarse si lo extraditan a Estados Unidos
El fundador de WikiLeaks enfrentaría un trato inhumano, dijo su abogado. Washington, que quiere condenarlo a más de 100 años de cárcel, lo acusa de poner en riesgo a militares en Irak y Afganistán.
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Edward Fitzgerald afirmó que la extradición expondría a Assange a un trato inhumano y degradante ante una sentencia desproporcionada y restrictivas condiciones de prisión.
Para el abogado de Assange, la solicitud de extradición fue motivada por un tema político y no por crímenes genuinos. Por ello, afirmó, sería injusto y opresivo extraditarlo por su estado mental y el riesgo de un suicidio.
En su opinión, la actitud de Estados Unidos hacia el fundador de WikiLeaks cambió cuando Donald Trump asumió la Presidencia porque el mandatario republicano quiere dar un ejemplo con su cliente.
En 2013, bajo la administración de Barack Obama, el gobierno estadounidense había decidido que Assange no debía enfrentar ninguna acción.
"¿Por qué el cambio? La respuesta es que el presidente Trump llegó al poder con un nuevo enfoque de la libertad de expresión y una nueva hostilidad hacia la prensa que equivale efectivamente a declarar la guerra a los periodistas de investigación", según Fitzgerald.
La acusación fue presentada "no sobre la base de nuevas revelaciones, sino porque se había vuelto políticamente conveniente y deseable", dijo Fitzgerald.
La semana pasada, Assange provocó una nueva ola de indignación entre los demócratas al difundir que el magnate republicano le ofreció un indulto a cambio de que dijera que Rusia no participó en la difusión de los correos del Partido Demócrata durante la campaña de 2016, asestando un golpe mortal a las intenciones de Hillary Clinton.
No obstante, los cargos que enfrenta el hacker australiano están vinculados con un hecho anterior, la difusión en WikiLeaks, durante 2011, de miles de cables diplomáticos del Departamento de Estado durante la gestión de la exaspirante presidencial.
Este lunes, el representante estadounidense en el juicio de extradición, James Lewis, dijo que "no está acusado de revelar información vergonzosa o molesta que el gobierno hubiera preferido no divulgar".
Washington lo acusa, principalmente, de haber puesto en peligro a algunas de sus fuentes al publicar 250.000 cables diplomáticos y medio millón de documentos confidenciales sobre acciones del ejército estadounidense en Irak y Afganistán.
"Estados Unidos tiene conocimiento de fuentes, cuyos nombres no fueron ocultados y/u otra información identificatoria figuraba en los documentos clasificados publicados por WikiLeaks, quienes después desaparecieron", agregó.
El exjuez español Baltasar Garzón, coordinador de la defensa, destacó respecto a las pretensiones estadounidenses: "Una auténtica locura. Recibes y difundes, entonces ¿espías para toda la humanidad? Es tremendo, Estados Unidos está blindando a su servicio de inteligencia frente a la posibilidad de que un periodista difunda información".
Entre esos documentos, figuraba un video en el que se veía civiles abatidos por disparos de un helicóptero de combate estadounidense en Irak, en julio de 2007, incluyendo dos periodistas de la agencia Reuters.




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