23 de septiembre 2004 - 00:00

La biografía íntima de la dinastía Bush

Los siguientes son fragmentos sobresalientes del libro «La familia: la verdadera historia de la dinastía Bush», publicado por la biógrafa Kitty Kelley, que reveló polémicos detalles sobre la vida del presidente estadounidense y revolucionó el ambiente político en plena campaña electoral.

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Sharon Bush, la ex mujer de Neil Bush, descargó su rabia por «haber sido obligada» a divorciarse del cuarto hijo de George y Barbara Bush.

Sharon desveló una sórdida historia sobre los hombres de la familia Bush y las desgraciadas mujeres que se casaron con ellos. Si se cree el testimonio de Sharon, las transgresiones incluían: la costumbre de su marido de requerir los servicios de prostitutas durante sus viajes a Asia, la enfermedad de transmisión sexual que contrajo, las relaciones extramatrimoniales de Jeb Bush, y el consumo de drogas de sus otros cuñados, incluido el ahora presidente de Estados Unidos.

Sobre George W. dijo: «Marvin y él aspiraron coca en Camp David cuando su padre era presidente y no sólo una vez. Es una familia de alcohólicos, drogadictos e incluso esquizofrénicos».

Retomaba una y otra vez el tema del papel que desempeñaban sus ricos y poderosos suegros, quienes, en su opinión, la estaban obligando a rogar por su vida.

- Sé que usted cree que los Bush son una buena familia, que creen en Dios y en todas sus enseñanzas... Antes yo también lo creía, pero ahora sé que no predican con el ejemplo... Están dejando que Neil me pase sólo mil dólares de pensión al mes. Cuando le pregunté cómo se supone que iba a vivir con mil dólares al mes, Neil me respondió:
«Vuelve a casarte». Pero, Kitty, no puedo vender mi cuerpo por dinero.

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El joven George fue admitido en Andover en 1961 como alumno de décimo grado, lo que el colegio denominaba entonces un «medio bajo». Si bien 110 alumnos de su curso, compuesto por 290, entraron en el cuadro de honor, George no alcanzó nunca esta distinción. Acabó la secundaria como uno de los últimos de la clase. (En el colegio secundario Phillips Academy) El primer trabajo que asignaron a George en inglés fue una redacción sobre una experiencia emocional. Escogió la muerte de su hermana. Le costaba mucho encontrar las palabras adecuadas. Quería escribir «y las lágrimas rodaban por mis mejillas», pero había utilizado ya la palabra «lágrimas» unas cuantas veces. Así pues, recurrió al diccionario de ideas afines que le había regalado su madre al irse. Buscó en la voz «lágrima». Escribió: «Y los desgarros rodaban por mis mejillas».

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Para ilustrar a qué se refería con lo de «intolerable», el amigo de la familia
hablaba de la descripción de W. de su encuentro con Vladimir Putin, el presidente de Rusia. «George me dijo: 'Le dije a Putin que en este país somos propietarios de nuestras propias casas y por el hecho de que son nuestras nos sentimos muy orgullosos de ellas'. Y luego añadió: 'No creo que el cabrón aquel supiera de qué demonios le hablaba'».

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 Aquella noche, la primera dama había inaugurado el festival nacional del libro leyendo un poema que, según ella, su marido le había escrito.
«El presidente Bush es un gran dirigente y mejor esposo, pero apuesto a que nadie sabe que es también poeta». Entonces leyó: «Querida Laura/ Las rosas son rojas/Las violetas son azules/Oh, mi bulto en la cama/Cuánto te he echado de menos.//Las rosas son más rojas/Yo me puse triste/Viendo cómo te besaba aquel encantador chico francés.//Los perros y el gato te extrañaron también/ Barney, aún enfadado porque lo dejaste, se comió tu zapato//La distancia, querida, ha sido una gran barrera/Otra vez que quieras una aventura, aterriza en un portaaviones./

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