8 de noviembre 2006 - 00:00

La campaña que más se jugó en Internet

Washington - El uso de los blogs y de las páginas Web de videos como herramientas de propaganda electoral alcanzó su apogeo en la última campaña electoral, sobre la que uno de cada tres ciudadanos afirma haberse informado por Internet.

La gran revolución de los blogs llegó en las elecciones presidenciales de 2004, aunque las legislativas de ayer evidenciaron que están aquí para quedarse. Durante la jornada, varios blogs encuestaron a sus usuarios en busca de posibles irregularidades o anomalías en los colegios electorales, con el objetivo de convertirse en una suerte de guardianes de la democracia.

Estas bitácoras digitales albergan a todo el espectro político, desde las páginas más izquierdistas, como DailyKos, hasta auténticos paladines de la causa conservadora, como Instapundit. Paradójicamente, o quizá no tanto, los blogs con más éxito son los que se sitúan más escorados hacia una posición política u otra.

Mención aparte merece el ex empleado de supermercado reconvertido en líder de opinión, Matt Drudge, quien, por medio del sensacionalismo y un estilo punzante, consiguió que su Drudge Report sea una de las páginas más visitadas en los despachos del poder en Washington.

Aunque supuestamente independiente, sus dardos hacia las filas demócratas han tenido una presencia más limitada en esta campaña, si bien no dejó pasar la oportunidad de dejar como siempre su impronta.

El desprestigio de los «mainstream media» (los medios tradicionales) entre los internautas estadounidenses ha propiciado la proliferación de blogs con sus «verdades» alternativas, que en muchas ocasiones nunca son confirmadas. Según una encuesta reciente de AOL, más de 20% de los usuarios consultaron un blog sobre las elecciones y 10% llegó a participar en ellos.

  • Tiempo recuperado

    En estas elecciones, los votantes demócratas parecen haber recuperado parte del tiempo perdido en la «blogosfera», que dejó de ser un bastión de la derecha como hasta ahora. Más de la mitad de los votantes que se describieron a sí mismos como «liberales» (una palabra que en EE.UU. equivale a progresista) aseguró haber recurrido a Internet para informarse, frente a 42% de quienes se consideran «moderados» y 39% de los «conservadores».

    Si hubo una estrella en Internet en las elecciones de 2006, ésa fue la Web de videos YouTube, por donde se difundieron los anuncios electorales más controvertidos y unas cuantas imágenes delatoras.

    La campaña, que se ha distinguido en muchos estados por el juego sucio, ha dejado algunos videos memorables, como el que muestra al candidato republicano al Senado por Virginia, George Allen, llamando «macaco» a un colaborador de su contrincante demócrata.

    Otro de los videos más populares es el del actor Michael J. Fox, quien, entre convulsiones provocadas por su mal de Alzheimer, pide el voto para los demócratas por su postura favorable al uso terapéutico de las células madre. En cualquier caso, resulta evidente que, como afirma Lee Rainie, director del Pew Internet and American Life Project, «Internet se está convirtiendo en un nuevo actor en la comunicación política».
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