Washington (AFP) - La Casa Blanca negó ayer haber revelado a la prensa el nombre de una agente secreta de la CIA para vengarse de su marido, un ex diplomático que cuestionó las acusaciones de la administración Bush contra el régimen de Saddam Hussein.
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«No nos ha sido suministrada ninguna información, al margen de lo que ha salido en la prensa, dando a entender que la Casa Blanca estaría implicada», declaró el portavoz de la presidencia estadounidense, Scott McClellan, durante una conferencia de prensa. El diario «The Washington Post» afirmó el domingo y ayer que la Casa Blanca, era responsable de la fuga de información. Revelar el nombre de un agente secreto en Estados Unidos puede implicar una condena de varios años de prisión.
La administración Bush había encargado a un ex embajador, Joseph Wilson, que investigara los supuestos intentos del ex dirigente iraquí Saddam Hussein de adquirir uranio enriquecido en Níger. Wilson llegó a la conclusión de que esas acusaciones no tenían fundamento.
No obstante, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, las utilizó en su discurso sobre el estado de la Unión en enero como justificación para una intervención militar contra Irak. Joseph Wilson entregó entonces a la prensa los resultados de su misión, que contradecían las afirmaciones del presidente y, para vengarse, la Casa Blanca habría hecho saber que su esposa trabajaba para la CIA. Basándose en esa fuga de información, un editorialista de «The Washington Post», Robert Novak, escribió el 14 de julio último que «Joseph Wilson jamás trabajó para la CIA, pero su mujer, Valerie Plame, sí es funcionaria de esta agencia como especialista en armas de destrucción masiva».
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