8 de enero 2026 - 14:45

La denuncia del compañero de celda de Nahuel Gallo que pone en jaque a la justicia venezolana

Iván Colmenares pasó un año detenido en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I. El preso político brindó un testimonio clave sobre las condiciones de detención en El Rodeo I.

 Colmenares reflexionó: “Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos”. 

 Colmenares reflexionó: “Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos”. 

El preso político brindó un testimonio clave sobre las condiciones de detención en El Rodeo I, ahora rebautizado como CESMAS (Servicio Especial de Máxima Seguridad). Allí, forjó una amistad con Gallo, conocido por su segundo nombre, Agustín. “Yo llegué al Rodeo el 25 de noviembre y Agustín llegó el 13 de diciembre. Recuerdo que lo pusieron en la celda de al lado”, comenzó explicando Colmenares.

El colombiano fue acusado de “terrorismo” y “conspiración”, cargos que el régimen de Nicolás Maduro suele aplicar a extranjeros para utilizarlos como presión política. Durante la entrevista con TN, relató que fue detenido mientras intentaba sellar su pasaporte en un aeropuerto de Venezuela. Explicó que debía regresar al Departamento Norte de Santander, su lugar de origen, y que ese trayecto le resultaba más sencillo desde territorio venezolano.

“Al momento de sellar mi pasaporte, el funcionario de la Dirección General de Contrainteligencia Militar me dice que debo hacer una entrevista”, ratificó el expreso. Luego de eso, lo llevaron a la cárcel de máxima seguridad: “Estuve recluido ahí la mayor parte de mi cautiverio”.

Los duros tratos en El Rodeo 1

Los tratos de las autoridades para con los presos eran “muy arbitrarios”, según contó Colmenares. “Teníamos que obedecer, teníamos que hacer lo que ellos querían, firmar cosas que ellos querían. Éramos coaccionados a una serie de acciones que no queríamos”, afirmó.

Además, precisó que eran bastante agresivos: “Nos encapuchaban, nos esposaban, nos pegaban con los rifles. Uno tenía que quedarse quieto y tranquilo porque había consecuencias”.

Por otro lado, el exdetenido relató que Gallo no podía comunicarse con sus seres queridos porque no recordaba ningún número de teléfono: “Intentábamos tener contacto por otros medios que no te puedo decir, pero sí intentábamos mandar un mensaje, un saludo, para que nuestras familias supieran que estamos vivos”.

A lo que, Colmenares reflexionó: “Éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros; para un intercambio de intereses políticos o económicos”.

Ellos arman una obra teatral, en donde te inventan una causa, te ponen a firmar documentos sin tu consentimiento. Tienes que firmarlos porque sí, sino te van a castigar. No estás en un proceso justo, garantista. No sabe uno cuándo va a salir”, concluyó.

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