La derecha más dura se empeña en boicot activo

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Shirat Hayam, Gaza - Los manifestantes habían superado el cordón de 18.000 soldados y 12.000 policías. Marcharon durante cuatro horas en medio de la oscuridad. A través de campos y veredas. A las cinco de la mañana surgieron en la colonia de Nisanit, en el norte de Gaza.

«Es asombroso... Caminaron sin cesar, como si fueran soldados», explicaba Abraham Bardovid, profesor de 49 años y uno de los guías del grupo. Sentados en colchonetas esparcidas por la comisaría donde permanecían detenidos, los adolescentes se movían entre el agotamiento, la decepción, pero también el desafío. «Volveremos a intentarlo», dijo uno antes de ser enviado al colectivo que los sacó de la zona.

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Los uniformados no contemplaban el intento con la misma condescendencia. «Ponen en peligro sus vidas», precisó el coronel del ejército Yossi Morali, a cargo del área de Nisanit. El jefe de seguridad del propio asentamiento, Gabi Ben Abu, reproducía gráficamente el riesgo que habían corrido los menores. El mismo estuvo a punto de abatir a uno pensando que era un miliciano palestino. «Lo tenía en la mira del fusil. Tuvo suerte de que vi que a su lado marchaba alguien con una remera naranja», el color símbolo de los colonos, señaló.

La infiltración de los 200 chicos en Nisanit el pasado jueves no pasó del mero simbolismo -todos fueron arrestados-, pero
confirmó los incontables esfuerzos que están desplegando los ultraderechistas israelíes para quebrar el cerco militar establecido en torno a la Franjade Gaza y reforzar la presencia de oponentes al desmantelamiento de los asentamientos.

El consejo que representa a los colonos afirmó el lunes que 5.000 activistas consiguieron entrar ilegalmente en Gush Katif, casi duplicando la población que habita en esos enclaves. La policía redujo este número a 2.000.

Los ultraderechistas parecen haber establecido toda una red de tráfico ilegal de personas de acuerdo con los documentos secuestrados el lunes por las fuerzas de seguridad en Kfar Maimon, no lejos de Gaza.

Los agentes descubrieron que están usando documentos de identidad que les cedieron los colonos de Gaza y que así pueden superar los controles del ejército. Otros muchos entraron en el área escondidos en los baúles de vehículos.

Los ultras se instalaron principalmente en dos grandes campings en las colonias de Shirat Hayam y Kfar Darom, los reductos más radicales de Gush Katif.

El martes, los clandestinos mostraron a un reducido grupo de periodistas decenas de tiendas de campaña alineadas en la playa de Shirat Hayam, donde han ubicado desde refrigeradores, ventiladores y baños portátiles, hasta un comedor comunal.

«No nos gusta infringir la ley, pero no nos han dejado otra opción.
Ariel Sharon nos lleva al desastre y tenemos que mostrar de alguna manera nuestra oposición», aseguró Beni Shai, un doctor que ocupa una de las carpas con su mujer y sus tres hijos.

Entre los nuevos habitantes de Shirat Yam -que hace poco sólo acogía a 13 familias- figuran líderes de la extrema derecha como
Nadia Matar, que instó a sus seguidores «a volver locos a los policías» en los próximos días. La dirigente radical precisó que «en la guerra contra el plan de Sharon hay que crear el caos en todo el país. Cortar vallas, pinchar las ruedas de los coches de policías, estropear sus vehículos».

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