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Recrudecen los enfrentamientos entre leales y opositores al gobierno.
China, en tanto, consideró positiva la tarea de los observadores de la Liga Arabe y dijo que espera "esfuerzos" de todas las partes para el cumplimiento del protocolo.
El portavoz de la Cancillería china, Hong Lei, sostuvo en una rueda de prensa que ese esfuerzo permitirá "crear las condiciones para la correcta solución de la crisis siria".
Además, autoridades sirias denunciaron un sabotaje contra una línea eléctrica que une las centrales ubicadas en las provincias sirias de Dara´a y Al Sweida.
El grupo que cometió el sabotaje, dijeron las autoridades a SANA, utilizó un artefacto que hizo explotar ayer sobre la base de cemento de uno de los pilares de la línea.
La explosión provocó el derrumbe de ese sector y el bloqueo del suministro eléctrico entre las centrales.
Las autoridades informaron también sobre el secuestro en el barrio Bab Amro, de la ciudad de Homs de "gran cantidad de armas", como misiles, lanzacohetes antitanques, granadas, y fusiles, además de sistemas de comunicación, entre otros elementos.
Mientras, el director de la misión de observadores árabes, Mustafa al Dabi, pidió más tiempo antes de que su trabajo sea criticado.
El movimiento contra el presidente Bashar al Asad reaccionó indignado a las declaraciones optimistas de ayer del general sudanés, que además dijo que en su visita en Homs, escenario de combates desde hace semanas, no vio nada dramático.
Sheij Anas Airut, del Consejo Nacional de la oposición siria dijo en conversación telefónica desde Turquía que esa evaluación fue "muy decepcionante" y que el régimen de al Asad está engañando a los observadores.
"Es una tragedia", precisó.
A finales de diciembre se prevé que haya desplegados en Siria alrededor de 150 observadores de la Liga Arabe.
Su presencia forma parte de un acuerdo entre el gobierno sirio y esa organización para poner fin a la violencia mediante un plan de paz que prevé la liberación de presos políticos y la retirada del Ejército de las ciudades antes de finales de enero.
Según datos de la ONU, desde el inicio de las protestas contra Al Asad a mediados de marzo murieron más de 5.000 personas.




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